COLUMNISTAS
AMOR EN CONCIENCIA: ELEGIRSE TAMBIÉN ES AMAR
POR LUZ RIESCO ERRÁZURIZ
16 de marzo de 2026
Durante muchos años creí que el amor era algo que venía de afuera. Que había que merecerlo, aguantarlo, adaptarse a él. Que amar significaba postergarse, ceder, callar. Hoy sé que nadie me lo enseñó con mala intención, simplemente era el paradigma que heredamos.
Pero llega un momento, si estamos dispuestas a escucharnos, en que el cuerpo, la historia y el alma empiezan a pedir otra cosa.
A los nueve años apareció el vitiligo en mi vida. Crecí en una familia numerosa, con nueve hermanos, aprendiendo muy temprano a no ser prioridad. A ser fuerte, a no molestar, a adaptarme. Durante años fui experta en sobrevivir, pero no en elegirme. Sin darme cuenta, me convertí en víctima de mi propia historia.
Hasta que, hace dos años, algo cambió.
Elegirme no fue una decisión cómoda, fue dolorosa. Significó tener conversaciones que no quería tener, poner límites, decepcionar expectativas ajenas y enfrentar mis propios miedos.
Y, aun así, lo elegiría una y mil veces más. Porque cuando te eliges, la vida da un vuelco.
Desde ahí nace mi Academia de Autoestima. No desde la teoría, sino desde la experiencia. Desde mi propio proceso de sanación, comprendiendo que el amor propio no es una frase bonita, sino una práctica diaria y transformadora.
Durante seis semanas acompaño a mujeres a volver a sí mismas, entregándoles herramientas que no solo se entienden, sino que se aplican en la vida cotidiana. Porque el amor consciente no vive en el discurso, vive en cómo te hablas cuando te equivocas, en cómo cuidas tu cuerpo, en cómo eliges tus vínculos y en los espacios que decides habitar o dejar.
Del amor idealizado al amor consciente.
El cambio de paradigma es profundo. Pasamos del amor romántico idealizado a un amor real y responsable, uno que no duele, no anula y no exige sacrificios constantes.
El amor consciente comienza cuando entiendes que elegirte también es amar. Que poner límites no es rechazar al otro, es honrarte. Que priorizar tu bienestar no es egoísmo, es conciencia emocional.
Elegirse sin culpa
Elegirse puede verse como cambiar de entorno cuando ya no te expande, decidir estar sola por elección y no por abandono, decir “esto no” cuando antes siempre decías que sí.
La culpa aparece, claro que sí. Porque estamos reescribiendo patrones antiguos. Pero la culpa no es señal de error, es señal de cambio.
En lo cotidiano, el amor propio no es solo mirarte al espejo y repetir frases positivas. Es observar cómo te tratas cuando nadie te ve. Es descansar cuando lo necesitas, nutrirte mejor y elegir relaciones donde puedas ser tú sin encogerte.
Cuando te amas, ya no negocias tu dignidad ni te traicionas para pertenecer.
En las relaciones de pareja esto se vuelve evidente. Elegirte no te aleja del amor, te acerca a uno más sano. Amas desde la coherencia y no desde la carencia, desde la libertad y no desde la dependencia.
De esa forma dejas de ser víctima de tu historia y te conviertes en protagonista de tu vida. Ese es hoy mi trabajo, inspirar y acompañar a otras mujeres a atreverse a hacerlo. A incomodarse. A sanarse. A elegirse. Porque el amor que sostiene no es promesa, es práctica.
Y siempre empieza por ti.
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