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REGALOS DE SAN VALENTÍN: IDEAS PARA SORPRENDER CON SENTIDO

POR FLORENCIA DE LA CARRERA

16 de marzo de 2026

San Valentín suele venir cargado de expectativas, vitrinas llenas y listas de regalos “obligatorios”. Sin embargo, más allá del calendario y el consumo, esta fecha puede ser una invitación a algo mucho más profundo: regalar desde la intención.

Porque regalar no debería ser un acto automático, sino un gesto pensado. Un mensaje silencioso que diga te conozco, te veo, me importas. Y muchas veces, no se trata de grandes cosas, sino de pequeños detalles creados con tiempo, cariño y presencia.

Los regalos con sentido son aquellos que no buscan impresionar, sino conectar. Un detalle bien pensado puede ser infinitamente más significativo que algo costoso. En ese camino, las manualidades y los gestos hechos en casa cobran un valor especial: hablan de dedicación, de atención y de amor puesto en acción.

Preparar un desayuno, por ejemplo, y servirlo en una bandeja bonita, sumar flores frescas, una taza elegida con intención o un buen textil puede transformar algo simple en un momento memorable. No es el objeto en sí, es la experiencia que se crea alrededor.

Las flores, por supuesto, nunca fallan. Pero también pueden convertirse en un regalo aún más especial cuando se presentan con cuidado: un ramo bien armado, envuelto en un papel lindo, acompañado de una cinta o una nota escrita a mano. Ese gesto dice mucho más que el regalo por sí solo. Habla de dedicación.

Otro detalle que siempre emociona es un cuadro con recuerdos. Un mix de fotos significativas, bien seleccionadas y enmarcadas, puede transformarse en un objeto cargado de historia y permanencia. Me gusta pensar estos regalos como piezas que se integran al hogar y al día a día, no como algo que se guarda en un cajón. Cuando un regalo tiene un lugar, también tiene continuidad en el tiempo.

Y San Valentín no es solo una celebración del amor hacia otros. También puede ser una oportunidad para regalarse algo a una misma. Preparar un espacio bonito, dedicar tiempo a crear, armar algo con las manos o simplemente detenerse a hacer algo que nos guste, es una forma muy concreta de amor propio. Ese que se construye en gestos simples, cotidianos y conscientes.

A mí me encanta hacer manualidades porque permiten personalizar, jugar con los materiales y crear desde la intención. Y creo que ahí está la clave: regalar desde lo que somos, desde lo que sabemos del otro, desde lo que queremos transmitir.

No siempre se trata de comprar algo nuevo. Muchas veces, con lo que ya tenemos en casa, podemos transformar un día común en algo distinto. Son esos pequeños gestos los que rompen la rutina y convierten un momento cualquiera en algo especial.

Al final, de eso se trata San Valentín —y cualquier celebración—: de crear experiencias. De hacer una pausa, poner atención en los detalles y volver a darle valor a lo simple.

Atrévete a sorprender con lo esencial, con lo hecho a mano, con lo que habla de ti y del otro, creando experiencias que se queden y no objetos sin alma.

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