MUJERES QUE BRILLAN

EL LIDERAZGO FEMENINO QUE IMPULSA UNA GESTIÓN CON PROPÓSITO Y UNA SALUD MÁS HUMANA EN CHILE

POR MARÍA JOSÉ PEREIRA

04 de noviembre de 2025

La primera y única mujer en Chile que lidera una clínica del tamaño y complejidad de MEDS ha demostrado que la excelencia médica puede convivir con la empatía. Su estilo directo, humano y colaborativo ha transformado la cultura de una organización que hoy crece, innova y expande sus fronteras sin perder su propósito: cuidar con calidad, seguridad y calidez.

Hija de una mujer pionera en Carabineros y marcada por una educación de disciplina y vocación social, Priscilla Molina es hoy una líder que inspira desde el ejemplo. En un mundo aún dominado por hombres, ha hecho de la empatía su mejor estrategia y del paciente su causa.

“El verdadero liderazgo es servir, no mandar”, dice con serenidad. Su convicción no se declama: se vive, se siente, se nota.

Desde la gerencia general de Clínica MEDS, Priscilla Molina lidera con una claridad poco común: su propósito no es solo hacer crecer una institución, sino transformar la forma en que entendemos la salud. Bajo su mirada, cada paciente es una historia, cada médico un aliado y cada decisión una oportunidad para hacer las cosas mejor. Su liderazgo, sereno y firme, ha convertido a MEDS en sinónimo de innovación con alma.

¿Qué sientes al liderar el crecimiento que ha tenido la clínica en estos años?

Lo primero que uno siente es orgullo de ver cómo esta clínica ha crecido en los últimos cinco años de una manera relevante, siendo un referente y no olvidándose nunca del propósito. MEDS está para resolver los problemas de salud de los pacientes y, como digo yo, siempre con tres atributos: calidad de la atención, seguridad y calidez, que es muy importante. Con ese propósito hemos construido esta clínica con toda la complejidad que hoy tiene.

Somos capaces de atraer talento médico y profesional, de ser una alternativa relevante para los pacientes que buscan resolver sus problemas con excelencia. Porque cuando un paciente viene a una clínica, confía en que tú se lo vas a resolver. Y eso se traduce en cómo se siente cuando es atendido: único, escuchado y acompañado. Ahí está la diferencia.

¿Ese foco en el paciente es un sello reciente o ha estado presente desde los inicios de MEDS?

MEDS tiene 33 años, y desde que nace instala en su cultura que el foco siempre es el paciente. Por eso, en el diseño de los primeros centros médicos siempre estuvieron todos los servicios de apoyo aledaños, incluso en el espacio físico, para resolver en un solo acto: consulta, imagen, kinesiología, presupuesto o cirugía.

Eso está en el ADN de quienes trabajan aquí. El médico y todo el staff están enfocados en que el proceso del paciente ocurra en el menor tiempo posible, con efectividad y resolución. El paciente quiere ir lo menos posible al médico, pero con la máxima calidad. Por eso innovamos constantemente e incorporamos inteligencia artificial en los equipos diagnósticos. Es parte de nuestra cultura.

Considerando la inversión y la apertura de nuevos centros, ¿cuál es la visión estratégica detrás de estas decisiones?

“Tenemos una misión y objetivos claros que guían nuestro actuar. Además de crecer y expandirnos, buscamos la especialización y excelencia médica, la innovación y ampliar el acceso a la salud, de modo que todos puedan recibir el mismo nivel de servicio.”

Por eso trabajamos con distintos convenios- por ejemplo, con la comunidad de Lo Barnechea y replicamos nuestro modelo de atención en todas las comunas en donde estamos con nuestros Centros y Clínicas: La Dehesa, Maipú, La Florida, Calera de Tango, Rancagua, Antofagasta, por nombrar algunos. Somos una Clínica transversal con calidad de atención, sostenibilidad y excelencia como ejes centrales.

Desde que impulsaste la transformación digital en 2018 – 2020 y ahora desde la gerencia general, ¿cuáles han sido los principales aprendizajes?

Primero, que hay que aprender y reaprender todos los días. La salud es de los sectores más impactados por los cambios tecnológicos, y todo apunta a resolver mejor los problemas de los pacientes.

La telemedicina, por ejemplo, era impensada antes de la pandemia. Nos demoramos tres semanas en implementarla, capacitando médicos y educando a pacientes. En este camino uno aprende a confiar y delegar. Esa ha sido una enseñanza clave.

En un sector tan competitivo, ¿qué distingue hoy a MEDS frente a otras clínicas privadas?

Sin duda, el modelo de servicio. Está instalado en la cultura de todos nuestros colaboradores y médicos: un modelo centrado en el paciente, que busca resolver sus problemas con los mejores especialistas y la mejor tecnología, con costo-efectividad.

Y tanto así, que somos la única clínica en Chile con un Comité de Pacientes.

Hablar del Comité de Pacientes en MEDS es hablar de una de las ideas más humanas y transformadoras que ha impulsado Priscilla Molina. “Es como un directorio, pero de pacientes”, dice con orgullo. Cada año, diez ex pacientes son seleccionados para formar parte de esta mesa donde sus voces —honestas, sensibles y valientes— se convierten en el motor de mejora continua. Lo que comenzó con apenas 15 postulantes hoy convoca a más de 250 personas dispuestas a contribuir con su experiencia, demostrando que cuando la salud escucha, sana más profundo. Para Priscilla, ese diálogo directo con quienes han vivido el sistema desde adentro es una fuente de aprendizaje invaluable. “A veces es duro escuchar lo que no estamos haciendo bien —reconoce—, pero también es lo que más nos impulsa a crecer”. La idea nació hace más de una década, cuando era gerente comercial y asistió a un seminario donde líderes del Hospital Albert Einstein y la Clínica Mayo contaron sus experiencias. “Me propuse tenerlo algún día —recuerda—, y cuando asumí la gerencia general lo convertí en uno de mis legados”. Hoy, ese legado es una muestra tangible de su sello: una gestión que pone la escucha activa al servicio de la excelencia.

EL DESAFÍO DE CRECER SIN OLVIDAR LO ESENCIAL: LAS PERSONAS

En un entorno donde la expansión y la tecnología parecen ser la meta, Priscilla Molina recuerda que el verdadero crecimiento comienza por las personas. Su visión para MEDS es la de una institución que avanza con propósito: innovando, formando y transformando, pero sin perder la calidez y la cercanía que han marcado su sello desde el primer día.

¿Cómo proyectas a MEDS en 10 años?

En 10 años más, esta clínica, que ya tiene un rol relevante en Chile, será un referente latinoamericano. Queremos expandirnos regionalmente y mantener el liderazgo en innovación.

Contamos con el Centro Noxis, único en su tipo, con 1.600 m² dedicados a formación e innovación biomédica. Entrenamos médicos en cirugía robótica y trabajamos con startups en proyectos centrados en el paciente. Cerramos el círculo: innovación, formación y transmisión de conocimiento a nuevas generaciones.

Con este nivel de expansión, ¿cómo aseguran mantener la calidad y la cercanía humana?

Nunca perdiendo de vista el propósito. Cuando declaras y practicas ese propósito, se vuelve transversal.

Más allá de capacitaciones o valores, impregnamos a todos con la premisa de que el paciente siempre está al centro. Somos una clínica audaz, horizontal y ágil. Cualquier cosa que no funciona, la detectamos rápido y la mejoramos, le hacemos honor a nuestro logo.

¿Qué prácticas internas son clave para sostener el sello centrado en el paciente?

La inducción es fundamental. Todo quien ingresa a MEDS pasa por un proceso que refuerza nuestro propósito.

También tenemos capacitaciones permanentes, reuniones entre jefaturas y escuchamos activamente las encuestas de los pacientes.

Nuestro modelo de atención integral nació a partir de una clínica deportiva – donde el foco era la pronta recuperación a partir de un circuito de servicio eficiente y resolutivo-y esa filosofía se extendió a todas las especialidades.

En una industria donde los altos cargos son mayoritariamente masculinos, ¿qué significa para ti ser la única mujer liderando una clínica de este tamaño?

Es un orgullo y un gran desafío. Significa abrir camino, inspirar a otras mujeres y demostrar que tanto hombres como mujeres estamos preparados para liderar grandes proyectos. Es también una responsabilidad: visibilizar que el liderazgo femenino aporta resultados y humanidad al mismo tiempo.

Para Priscilla Molina, el liderazgo femenino en la salud es, ante todo, una forma de conectar. “Empatía y escucha”, dice sin dudar.

Con los años uno aprende a dejar el ego de lado. Esa capacidad de conectar con las personas es esencial para dirigir.

Su visión nace de una profunda vocación de servicio que trae desde el mundo público, donde comprendió que liderar es acompañar y resolver, no imponer. “Todo tiene solución, salvo la muerte. Si escuchas, puedes tener más de una alternativa”, afirma con convicción. Esa fortaleza tiene raíces en su historia familiar. Su madre, coronel de Carabineros en una época en que casi no había mujeres líderes, fue pionera en crear la Comisaría de Asuntos de la Familia y en impulsar leyes sobre violencia intrafamiliar. “Verla trabajar me enseñó que el liderazgo requiere disciplina, empatía y sentido social”, recuerda Priscilla. De ella heredó el propósito y la resiliencia que hoy guían su gestión: un liderazgo cercano, que cree en el equipo y que pone a las personas en el centro.

Esa misma coherencia la ha llevado a equilibrar su rol profesional con su vida familiar. “Es difícil, pero posible”, reconoce. Madre de Josefina y Sebastián, asegura que sus hijos siempre la vieron trabajar con pasión. “Ellos saben que su mamá ama lo que hace, y eso les ha transmitido disciplina y propósito”. En casa, junto a su marido —a quien define como su mayor apoyo—, han creado rutinas que la mantienen en equilibrio. “Mantenemos ritos importantes, como comer juntos y conversar de cómo estuvo el día. Esos momentos son mi ancla”, confiesa. Entre la vocación, la familia y el propósito, Priscilla ha encontrado la fórmula de un liderazgo auténtico: el que inspira desde la vida real, no desde la cima.

ATREVERSE A CREER

¿Qué mensaje les darías a las mujeres jóvenes que sueñan con liderar?

Que crean en ellas mismas. Que confíen.

Un fracaso puede ser el camino hacia una nueva oportunidad. Las caídas enseñan, no detienen. Nunca sientan que no pueden lograrlo. Perfeccionarse, persistir y atreverse es el camino.

Bajo el liderazgo de Priscilla Molina, Clínica MEDS atraviesa uno de los periodos de expansión más importantes de su historia, sin perder su esencia ni propósito. Su sello —“hacer que las cosas te importen”, como ella misma resume— se refleja en cada nuevo proyecto: el Centro Médico La Florida, que acerca la medicina de excelencia a comunas como Puente Alto, Peñalolén y San Joaquín; la nueva Clínica Vitacura, enfocada en cirugía mayor ambulatoria y la futura Clínica MEDS Príncipe de Gales, que integrará hospitalización y una innovadora unidad psiquiátrica.

Cada hito confirma un modelo que une tecnología, humanidad y gestión eficiente para llegar a más personas, y que se proyecta como la primera clínica inteligente del país. En menos de una década, MEDS ha multiplicado su capacidad, ampliado su cobertura y consolidado un estándar de salud basado en la calidad, la calidez y la seguridad.

“Poner al paciente en el centro no es un eslogan, es lo que somos”, dice Priscilla. Su visión está marcando el rumbo de cómo se entiende hoy la salud en Chile: una salud más cercana, más resolutiva y, sobre todo, más humana.

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