Foto: Volvo
ECONOMÍA & FINANZAS
¿Y SI EL CAMBIO NO FUERA SOLO EL AUTO, SINO LO QUE GASTAS CADA MES?
POR EQUIPO ATRÉVETE WOMAN
27 de abril de 2026
En un contexto donde moverse cuesta cada vez más, la electromovilidad deja de ser una tendencia y empieza a sentirse en el día a día. La diferencia no es solo tecnológica: es concreta, cotidiana y, sobre todo, visible en el presupuesto.
Modelo Volvo EX30. Foto: Volvo
Moverse por la ciudad es parte de la rutina. Lo hacemos casi en automático: ir al trabajo, salir, volver, escaparse el fin de semana. Pero últimamente hay algo que se siente distinto. El costo de moverse ya no pasa desapercibido.
En Chile, donde el precio de los combustibles ha tenido alzas sostenidas y la conversación sobre eficiencia energética se vuelve cada vez más relevante, la electromovilidad empieza a dejar de ser una promesa futura para transformarse en una alternativa concreta. Y en ese escenario, la pregunta aparece sola: ¿vale la pena cambiarse a un auto eléctrico?
Más que una tendencia, hoy es una decisión que se vive en lo cotidiano. Porque cuando bajamos la conversación a tierra, la diferencia empieza a notarse.
Modelo eléctrico Volvo EX30. Foto: Volvo
Recorrer 100 kilómetros en un SUV a bencina, con un rendimiento promedio de 10 km por litro y precios cercanos a los $1.500, puede costar unos $15.000. Ese mismo trayecto en un modelo eléctrico como el Volvo EX30 —uno de los más eficientes en su categoría— ronda los $3.655.
Sí, la diferencia supera el 75%.
Pero más allá del dato duro, lo interesante es cómo eso se traduce en el día a día. En ese gasto que antes asumimos sin pensar. En la suma de trayectos que, al final del mes, sí importa.
Por ejemplo, si recorres unos 1.500 kilómetros mensuales, podrías estar destinando más de $220.000 solo en combustible. En un eléctrico, esa cifra baja a cerca de $55.000. Es decir, más de $165.000 de diferencia que quedan disponibles para otras cosas. Y ahí es donde la decisión empieza a sentirse más concreta.
Ahora, esto no es magia. La eficiencia de los autos eléctricos tiene una explicación clara: usan mejor la energía. De hecho, pueden ser hasta tres o cuatro veces más eficientes que los motores tradicionales, lo que se traduce directamente en menor consumo y mayor aprovechamiento de cada carga.
Y esa eficiencia también se vive al manejar.
Interior del Volvo EX30. Foto: Volvo
Hoy, modelos como el Volvo EX30 integran sistemas que optimizan el consumo en tiempo real, ajustándose a la ruta, la temperatura y las condiciones del trayecto, haciendo que esa eficiencia no sea solo un dato, sino algo que se percibe en cada recorrido.
Pero hay algo más que explica por qué este tipo de modelos empieza a ganar terreno. En 2025, el Volvo EX30 se consolidó como el auto 100% eléctrico más vendido en Chile, reflejando un cambio que va más allá de la tecnología: responde a una propuesta que logra conectar con lo que las personas realmente necesitan en su día a día.
Su formato compacto, su alto estándar de seguridad y una experiencia de uso simple —potenciada por un sistema con Google integrado— lo convierten en una alternativa que no solo es eficiente, sino también fácil de incorporar a la rutina. A eso se suma una conducción silenciosa, ágil y con menores costos de mantención frente a un vehículo a combustión, factores que han sido clave para que cada vez más personas lo elijan como su primer auto eléctrico.
Volvo EX30 en ruta. Foto: Volvo
“Hoy vemos que las personas no solo están interesadas en la electromovilidad por un tema ambiental, sino también por su impacto directo en el uso diario. La eficiencia, el menor costo de operación y la facilidad de uso son factores clave, pero también lo es avanzar hacia una movilidad más segura y sostenible, que es justamente donde estamos poniendo el foco como marca”, explica Pablo González, Gerente Técnico de Volvo Cars Chile.
Incluso la forma de “cargar” cambia la lógica a la que estamos acostumbrados. No se trata solo de enchufar el auto, sino de hacerlo de manera inteligente. Para el uso diario, por ejemplo, es recomendable mantener la batería entre un 20% y un 80%, priorizar la carga domiciliaria y dejar la carga rápida para viajes más largos. Son pequeños hábitos que hacen una gran diferencia.
Y quizás ahí está el verdadero cambio. No en el auto en sí, sino en cómo empezamos a relacionarnos con lo que usamos todos los días. Entender que moverse también es una decisión económica, práctica y cada vez más alineada con el estilo de vida que buscamos.
¡Atrévete a la electromovilidad, Atrévete a Volvo EX30!
LO MÁS
ATRÉVETE
POR MARÍA BELÉN CERDA
15 de abril de 2026
POR MARÍA BELÉN CERDA