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CIENCIA & SALUD

“LO QUE DESTRUYE UNA RELACIÓN TÓXICA NO ES SOLO TU AUTOESTIMA, ES TU IDENTIDAD”: LAS CLAVES PARA RECONOCER EL ABUSO NARCISISTA

POR ARACELLY ARRIAZA

17 de junio de 2026

Hay una pregunta que muchas mujeres se hacen cuando logran salir de una relación que las hizo sufrir: ¿cómo no me di cuenta antes?

Mirando hacia atrás, las señales parecen evidentes. Los celos excesivos, las críticas constantes, la necesidad de controlar cada movimiento o la sensación de caminar siempre sobre terreno inseguro. Sin embargo, cuando se está dentro de la relación, la experiencia suele ser muy distinta.

Para la psicóloga Romina Alvear, especialista en abuso narcisista, esa dificultad para identificar lo que ocurre tiene una explicación clara: las relaciones abusivas rara vez comienzan siendo abusivas.

“Son procesos progresivos. En cada vuelta del ciclo aparece una pequeña dosis de agresión. Por eso es tan difícil detectarlas al inicio”, explica.

Desde 2021, Alvear se dedica exclusivamente a acompañar a personas que han vivido este tipo de vínculos. Con más de mil pacientes atendidas, asegura que existe un patrón que se repite una y otra vez. Y no siempre tiene que ver con la falta de amor propio.

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LA PRIMERA SEÑAL NO ES EL MALTRATO: ES LA CONFUSIÓN

Muchas mujeres llegan a consulta intentando ponerle nombre a lo que vivieron: ¿Era manipulación? ¿Era control? ¿Era violencia psicológica?

Sin embargo, para Alvear hay algo mucho más importante que observar las conductas del otro: prestar atención a lo que ocurre dentro de una misma ya que realmente ahí comienzan las señales de alerta.

La primera es la confusión: la persona afectada tiene una sensación constante de no entender lo que está pasando, puesto que su pareja le promete algo pero hace lo contrario “Te promete algo y luego hace lo contrario. Te dice que te ama, pero te trata con indiferencia. Se disculpa y vuelve a repetir exactamente la misma conducta”, ejemplifica Alvear.

Luego viene la incomodidad que no les permite sentirse libres ni relajarse, lo que termina por hacer que las mujeres sientan que no pueden ser ellas mismas.

“Esas son las primeras barreras que se pueden identificar y que se van acrecentando con el tiempo”, explica la especialista.

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CUANDO EL CONTROL SE CONFUNDE CON AMOR

“¿Ya llegaste?”, “Avísame cuando salgas”, “Mándame tu ubicación” “¿Vas a salir vestida así?” Son solo algunas de las frases que miles de mujeres escuchan a diario pero no interpretan como una señal de alarma en sus relaciones.

Porque el control, cuando aparece disfrazado de preocupación, puede parecer amor.

Alvear explica que las mujeres suelen haber sido educadas para priorizar el bienestar de los demás, para cuidar, comprender y empatizar. Esa disposición emocional, que puede ser una enorme fortaleza, también puede volverlas más vulnerables frente a ciertas dinámicas.

“Cuando una persona insiste en que eso es amor, muchas veces terminamos adoptando esa interpretación y dejando de lado nuestra propia percepción.”

Poco a poco, la brújula interna comienza a perder fuerza, y la opinión del otro empieza a pesar más que la propia. Así, la violencia en sus diferentes dimensiones se hace presente en la dinámica de la pareja, siendo las descalificaciones, las humillaciones y las burlas las formas más comunes e invisibilizadas.

Y es que contrario a la creencia popular, la violencia física directa no es la más común en este tipo de relaciones. “La gente no cree que la estén agrediendo porque no la golpean físicamente. Pero existe un daño profundo igualmente”, advierte.

Para la especialista, otro elemento a tener en consideración es que las relaciones abusivas muchas veces son producto de que uno de sus integrantes es un narcisista, es decir, es una persona que busca relaciones de pareja para obtener control y validación de su masculinidad, no para formar un proyecto con un otro.

Los narcisistas pueden agruparse en tres categorías: el grandioso, aquel que necesita admiración constante, tiende a minimizar a su pareja para sentirse más importante y suele ser muy exigente.

Luego está el vulnerable o víctima: ese que parece necesitar ayuda permanente y se presenta como alguien incomprendido, herido o abandonado, lo que activa en su pareja la necesidad constante de rescatarlo o protegerlo.

Finalmente se encuentra el integrado, el más difícil de detectar porque pasa desapercibido según Alvear. Es exitoso, encantador y admirado socialmente, en público tiene una actitud impecable y en privado, utiliza palabras dulces y halagos estratégicos que no son genuinos.

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LA RAZÓN POR LA QUE CUESTA TANTO IRSE

Una de las preguntas más frecuentes es por qué alguien permanece en una relación que le hace daño. La respuesta suele simplificarse diciendo que la víctima tiene baja autoestima. Pero Alvear cree que la explicación es mucho más profunda: “El narcisista no solo afecta la autoestima. Termina definiendo la identidad de la otra persona.”

Con el tiempo, la pareja se convierte en la principal fuente de validación, es quien aprueba y quien rechaza, quien entrega afecto y lo retira, quien decide cuánto vales. Por eso, cuando la relación termina, la sensación con la que la víctima queda, no es solamente la de perder a alguien importante, sino que también la de perder una parte de sí misma. “Él es el ojo que te mira. Mientras te mira, tú eres alguien”, enfatiza.

Por lo mismo, la psicóloga recomienda enfocar la terapia en reconstruir la identidad de la víctima, ya que reforzar la autoestima en muchos casos es insuficiente. Asimismo, también advierte que es vital que el círculo de las víctimas de relaciones abusivas no las abandone ni juzgue, ya que la crítica y el juicio suelen generar el efecto contrario al esperado: más aislamiento y más dependencia emocional.

 

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LAS SEÑALES QUE NO DEBERÍAS IGNORAR

Romina Alvear comparte algunas recomendaciones directas para mujeres que hoy sienten que algo no está bien en su relación:

  •       Confía en lo que sientes.
  •       Si algo te incomoda, no necesitas justificarlo.
  •       No normalices el miedo.
  •       No te acostumbres a vivir en estado de alerta.
  •       Busca espacios donde puedas ser auténtica.
  •       Pide ayuda profesional si la necesitas.
  •       Recuerda que sanar lleva tiempo.
Y quizás la más importante de todas: "No habites la incomodidad. La comodidad y la autenticidad son señales de que estás en el lugar correcto."