ESTÁ PASANDO
ANTONIO BANDERAS Y MELANIE GRIFFITH:
LA AMISTAD QUE LE GANÓ AL DIVORCIO
POR EQUIPO ATRÉVETE WOMAN
07 de agosto de 2026
Cada vez que Antonio Banderas aterriza en Los Ángeles, hay una llamada que hace casi por reflejo. Del otro lado, Melanie Griffith. No para hablar del pasado ni para revisar pendientes de la hija que tienen en común, sino simplemente para juntarse a cenar, reírse y ponerse al día, como si once años de divorcio no hubieran cambiado gran cosa entre ellos.
El actor español lo contó así, sin rodeos, en una entrevista reciente con la revista People, donde volvió a hablar de un vínculo que muchos en Hollywood consideran raro de encontrar: el de dos exesposos que decidieron, contra todo pronóstico, seguir siendo cercanos. “Si no es mi mejor amiga, es una de mis mejores amigas”, dijo Banderas.
Y agregó que cada visita a la ciudad donde vive ella termina en encuentro: “Nos reunimos de todas formas, nos divertimos mucho. Nos reímos y simplemente… es algo muy sano, y fue muy sano para nuestros hijos”.
La historia entre ambos empezó en 1989, en una noche de Oscar, y se activó de verdad seis años después, en el set de la comedia Two Much. De ahí a la boda hubo poco trecho: se casaron en mayo de 1996 y meses después nació Stella del Carmen, la hija que hoy es la prueba viva de que aquel amor, aunque terminó, dejó algo que ninguno de los dos quiso romper.
El matrimonio llegó a su fin en 2014, cuando Griffith pidió el divorcio, y el proceso se cerró oficialmente en diciembre de 2015. Lo que podría haber sido un quiebre más de Hollywood —con lados, versiones cruzadas y silencios incómodos en las alfombras rojas— se convirtió en algo distinto. Banderas es enfático al respecto y lo atribuye, sobre todo, a cómo decidieron cerrar esa etapa: “Siempre fuimos muy sinceros. Terminamos nuestra relación de una manera muy agradable, lo cual fue muy importante para los niños y para nosotros”.
No es un vínculo que exista solo en las entrevistas. En abril de este año, los fotógrafos volvieron a captarlos juntos, caminando del brazo después de una cena en Beverly Hills, y semanas más tarde ambos aparecieron en una misma foto familiar junto a Stella y su esposo, Alex Gruszynski. Postales que confirman lo que el actor repite cada vez que le preguntan: que la familia que armaron, aunque ya no incluya un matrimonio, sigue absolutamente en pie. Sobre Griffith como madre, no escatima elogios: “Los veo crecer y convertirse en buenas personas”, dijo sobre sus hijos, en un comentario que deja entrever el orgullo compartido entre ambos por la forma en que criaron a Stella.
Banderas conectó esa serenidad familiar con otro momento que le cambió la manera de ver la vida: el infarto que sufrió en 2017, un episodio que menciona sin dramatismo pero con la claridad de quien realmente reordenó sus prioridades después. “Fue como si me hubieran puesto unas gafas para que pudiera ver la realidad que antes no veía. Estaba demasiado preocupado por tonterías. A veces olvidamos que vamos a morir”, reflexionó. Y fue más allá: “La gente vive como si no fuera a morir. Acumulan cosas y acumulan. Yo no quiero acumular nada. Solo quiero vivir. Lo único que me interesa ahora es la experiencia de vivir”.
Esa misma filosofía parece acompañarlo en su presente profesional. El actor está a punto de estrenar Tony, una película biográfica sobre el chef y conductor Anthony Bourdain, en la que comparte pantalla con Dominic Sessa y que llega a salas seleccionadas este 7 de agosto. Un nuevo capítulo en una carrera que, a los 65 años, Banderas sigue construyendo con la misma calma con la que, según cuenta, hoy vive todo lo demás: sin acumular, solo viviendo la experiencia.
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