CIENCIA & SALUD

FARRO: EL CEREAL ANCESTRAL QUE VUELVE A LA MESA Y TIENE TODO PARA CONVERTIRSE EN TU NUEVO FAVORITO

POR EQUIPO ATRÉVETE WOMAN

11 de agosto de 2026

Hay alimentos que desaparecen durante décadas para volver, de pronto, convertidos en tendencia. El farro es uno de ellos.

Este antiguo cereal, ligado a la tradición gastronómica de distintas regiones del Mediterráneo y Oriente Medio, está recuperando protagonismo entre quienes buscan alternativas nutritivas al arroz, la pasta o la quinoa. Su secreto no está únicamente en su historia: también en una combinación especialmente interesante de fibra, proteínas, vitaminas y minerales.

Además, tiene una textura firme y ligeramente masticable que hace que incluso una ensalada sencilla parezca mucho más elaborada.

UN CEREAL ANTIGUO QUE VUELVE A ESTAR A LA MODA

Mucho antes de que habláramos de superalimentos, bowls proteicos o alimentación funcional, el farro ya formaba parte de la alimentación de distintas civilizaciones.

Originario de la región de Mesopotamia, fue consumido en la Antigüedad y posteriormente quedó relegado frente a otros cereales más fáciles y económicos de cultivar. Ahora regresa con una nueva popularidad, especialmente entre quienes buscan recuperar ingredientes tradicionales y convertirlos en opciones para una alimentación más equilibrada.

Y hay una razón para prestarle atención: es un ingrediente sencillo, versátil y nutricionalmente interesante.

¿POR QUÉ MERECE UN LUGAR EN NUESTRA DESPENSA?

Uno de sus grandes atractivos es su combinación de fibra y proteínas. Una porción de 50 gramos aporta aproximadamente 5 gramos de fibra y 6 gramos de proteína, además de minerales como magnesio, zinc y hierro.

La fibra contribuye al buen funcionamiento del sistema digestivo y favorece una sensación de saciedad más prolongada. También puede ayudar a mantener una respuesta más estable de la glucosa cuando forma parte de una alimentación equilibrada.

El farro contiene, además, distintos compuestos antioxidantes, entre ellos polifenoles y carotenoides. Por eso se ha convertido en uno de esos ingredientes que encajan especialmente bien en una cocina basada en alimentos poco procesados.

¿PUEDE AYUDAR A SENTIRNOS MÁS SACIADAS?

Sí, y aquí está una de sus características más interesantes.

La combinación de fibra y proteínas hace que el farro resulte bastante saciante, algo que puede ser especialmente útil cuando queremos preparar platos completos que nos mantengan satisfechas durante más tiempo.

La idea no es convertirlo en un alimento “milagroso” ni asociarlo directamente con la pérdida de peso. Más bien, se trata de elegir ingredientes que aporten nutrientes y que ayuden a construir comidas equilibradas y satisfactorias.

Un bowl con farro, verduras, una fuente de proteína y aceite de oliva puede convertirse así en una comida completa sin necesidad de recurrir a fórmulas complicadas.

EL DETALLE QUE IMPORTA: EL FARRO CONTIENE GLUTEN

Que sea un cereal antiguo y nutritivo no significa que sea apto para todo el mundo.

El farro contiene gluten, aunque algunas variedades pueden tener una cantidad diferente respecto a otros productos derivados del trigo. Por eso, no es adecuado para personas con celiaquía. Es un detalle importante antes de incorporarlo a la alimentación habitual.

CÓMO COCINARLO SIN COMPLICARSE LA VIDA

Una de las mejores cosas del farro es que admite prácticamente el mismo tipo de preparaciones que otros cereales.

Para aprovechar mejor sus características, la versión integral es una buena elección. Esta requiere más tiempo de cocción y, según la variedad, puede necesitar un período previo de remojo. Una vez cocido, puede conservarse en el refrigerador y utilizarse durante varios días para resolver comidas rápidamente.

Y aquí empieza la parte divertida.

En ensalada Combínalo con tomate, pepino, rúcula, zanahoria o calabacín y añade feta, mozzarella, garbanzos o tofu. Un buen aceite de oliva virgen extra, limón y hierbas frescas hacen el resto. El resultado tiene algo de ensalada mediterránea y algo de bowl contemporáneo.

Como alternativa al risotto, el farro puede ocupar el lugar del arroz en preparaciones cremosas. Mézclalo con verduras de temporada, caldo y un poco de parmesano para conseguir un plato reconfortante, pero con una textura mucho más interesante.

En un bowl completo,esta probablemente sea una de las formas más fáciles de incorporarlo.

Una base de farro, verduras asadas, aguacate, semillas y una fuente de proteína —desde pescado hasta legumbres o tofu— puede convertirse en una comida equilibrada y fácil de adaptar a lo que tengas en la nevera.

Incluso en el desayuno. Sí, también puede salir de la categoría de “cereal para platos salados”. Los copos de farro pueden cocinarse de manera similar a la avena y combinarse con fruta, frutos rojos, frutos secos y yogur. Una alternativa diferente para quienes quieren variar el clásico porridge.

La forma más chic de incorporarlo a tu alimentación.

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11 de agosto de 2026