MODA
BOB MACKIE: LOS VESTIDOS QUE CONVIRTIERON A LAS ESTRELLAS EN ÍCONOS
POR ISIDORA LAURENT
15 de septiembre de 2026
Bob Mackie entendió algo que pocos diseñadores consiguieron comprender con tanta claridad: una estrella no necesita solamente un vestido. Necesita una imagen.
Durante más de cinco décadas, el diseñador estadounidense hizo de esa idea un arte. Lentejuelas, cristales, plumas, transparencias, escotes imposibles, siluetas ceñidas y enormes tocados fueron algunos de los elementos de un lenguaje visual que convirtió el vestuario en espectáculo. Sus diseños podían ser sensuales, extravagantes, cómicos o directamente absurdos, pero rara vez pasaban inadvertidos.
Mackie murió el 14 de septiembre de 2026, a los 87 años, dejando detrás una carrera que atravesó la televisión, el cine, Broadway, la música y la moda. Ganó nueve premios Emmy y un Tony, además de recibir tres nominaciones al Oscar. Pero probablemente su mayor legado no esté en los premios sino en las mujeres —y algunos hombres— que ayudó a transformar en personajes inolvidables.
Cher fue su gran musa. Carol Burnett, su compañera en la televisión. Dolly Parton, Tina Turner, Diana Ross, Elton John, Madonna y tantas otras estrellas encontraron en sus diseños una manera de llevar el concepto de “vestirse para el escenario” hasta sus últimas consecuencias. Y, décadas después, artistas como Miley Cyrus y Sabrina Carpenter volvieron a sus archivos para demostrar que el universo Mackie seguía teniendo algo que decir.
EL HOMBRE DETRÁS DEL VESTIDO DE MARILYN MONROE
Uno de los primeros grandes capítulos de la historia de Mackie comenzó incluso antes de que se convirtiera en una celebridad del diseño.
A comienzos de los años 60 trabajó en Hollywood como asistente de Jean Louis, uno de los grandes diseñadores de vestuario de la época. Fue allí donde participó en el proceso creativo del famoso vestido que Marilyn Monroe utilizó para cantarle “Happy Birthday” a John F. Kennedy en 1962. El vestido fue diseñado y realizado por Jean Louis, pero Mackie realizó el boceto que sirvió como referencia para la creación.
La prenda, cubierta de cristales y prácticamente transparente, se convirtió en uno de los vestidos más famosos del siglo XX.
Mackie todavía era un joven diseñador, pero aquella experiencia anticipaba algo que definiría toda su carrera: entender que un traje puede dejar de ser simplemente ropa para convertirse en un acontecimiento.
CAROL BURNETT Y EL VESTIDO QUE HIZO REÍR A ESTADOS UNIDOS
Su consagración llegó con la televisión. Mackie trabajó durante años en The Carol Burnett Show, donde diseñó miles de trajes y encontró un terreno perfecto para combinar glamour, humor y teatralidad. Según registros citados tras su muerte, llegó a crear más de 17.000 diseños solamente para el programa.
En una parodia de Gone with the Wind, Carol Burnett interpretó a una versión cómica de Scarlett O’Hara utilizando un vestido confeccionado para parecerse a las cortinas de una casa. El traje incluía incluso una barra de cortina y una cenefa convertida en tocado.
El resultado era deliberadamente absurdo y, al mismo tiempo, perfectamente construido. El llamado “curtain dress” se convirtió en uno de los momentos más recordados de la televisión estadounidense y hoy forma parte de la colección del Smithsonian.
Mackie demostraba así que su talento no consistía únicamente en hacer que una mujer se viera espectacular. También sabía utilizar la ropa para construir un chiste, una personalidad o una escena.
CHER: LA COLABORACIÓN QUE CAMBIÓ TODO
Pero si hay una estrella inseparable de Bob Mackie, esa es Cher. Su colaboración comenzó a principios de los años 70 y se extendió durante décadas. Juntos construyeron una imagen que mezclaba sensualidad, glamour de Las Vegas, espíritu hippie, fantasía y una enorme dosis de provocación. Mackie diseñó buena parte de los looks que ayudaron a convertir a Cher en uno de los grandes íconos visuales de la cultura pop.
Uno de los ejemplos más famosos fue el vestido que Cher llevó al Met Gala de 1975: una creación transparente, adornada y emplumada que dejaba gran parte de su cuerpo al descubierto. Décadas más tarde, aquella imagen continuaría apareciendo como referencia cada vez que una celebridad decidió desafiar las convenciones de la alfombra roja.
Pero quizás ningún look resume mejor la sociedad Mackie-Cher que el que la cantante llevó a los Oscar de 1986.
Cher apareció con una falda negra de cintura extremadamente baja, un diminuto top que dejaba el abdomen al descubierto y un gigantesco tocado de plumas negras que parecía desafiar cualquier definición convencional de elegancia. La reacción fue inmediata. El vestido se convirtió en uno de los momentos de moda más recordados de la historia de los Oscar.
En 1989, Mackie volvió a vestirla para el videoclip de “If I Could Turn Back Time”, donde la cantante apareció con un body transparente y una estética que, nuevamente, mezclaba sensualidad y espectáculo.
No era casualidad. Mackie entendía a Cher y Cher entendía cómo llevar a Mackie.
Tras conocer la noticia de su muerte, la cantante lo despidió con una frase que resumía décadas de complicidad: “Mi querido Bob se ha ido al cielo. Sabiendo cómo era, se llevó sus lentejuelas, sus cuentas y su cuaderno de bocetos”.
DOLLY PARTON: CONVERTIR EL EXCESO EN IDENTIDAD
Con Dolly Parton, Mackie encontró otra intérprete capaz de llevar su estética hasta el límite.
El diseñador ayudó a consolidar el universo visual de Parton a través de vestidos brillantes, siluetas ajustadas, transparencias, pedrería y una estética deliberadamente exuberante. En lugar de intentar ocultar el artificio, Mackie lo celebraba.
Eso era fundamental para su trabajo: nunca tuvo miedo de que un vestido pareciera demasiado.En manos de Mackie, el exceso dejaba de ser un defecto y se convertía en identidad.
Por eso su estética funcionó tan bien con estrellas que entendían el espectáculo como parte inseparable de su personalidad. Dolly Parton no necesitaba parecer una mujer cualquiera en un vestido bonito. Necesitaba parecer Dolly Parton.
TINA TURNER: VESTIDOS HECHOS PARA MOVERSE
Si Cher representaba la provocación y Dolly Parton el exceso, Tina Turner demostraba otra de las grandes virtudes de Mackie: sabía diseñar para cuerpos en movimiento.
Sus creaciones para Turner incorporaban flecos, transparencias y estructuras que acompañaban la energía física de sus actuaciones. La ropa no era un elemento independiente de la coreografía: formaba parte de ella.
Décadas después, esa misma estética volvería a aparecer en manos de Miley Cyrus.
BRITNEY SPEARS Y LA LLEGADA AL POP DEL NUEVO MILENIO
La influencia de Mackie tampoco terminó con la generación de las grandes divas de los años 70 y 80.
Britney Spears fue una de las artistas más jóvenes que incorporaron su lenguaje de brillo y espectáculo. Entre sus creaciones para la cantante se recuerda un conjunto de escenario cubierto de pedrería, una muestra de cómo el universo de Mackie podía trasladarse al pop del nuevo milenio sin perder su identidad.
El vínculo resulta especialmente significativo porque Britney pertenecía a una generación formada en la cultura de Disney, el videoclip y el espectáculo televisivo. Era, en muchos sentidos, heredera directa de las showgirls y estrellas de variedades para las que Mackie había diseñado décadas antes.
MILEY CYRUS: EL ARCHIVO VUELVE AL ESCENARIO
Si había alguna duda sobre la vigencia de Mackie, Miley Cyrus se encargó de despejarla.
En los Grammy de 2024, Cyrus interpretó “Flowers” utilizando un vestido vintage de Mackie de la colección de 2002. La creación, cubierta de cuentas y con flecos, parecía diseñada para el movimiento: brillaba bajo las luces mientras acompañaba cada gesto de la cantante.
El propio Mackie contó entonces que durante la prueba Cyrus había interpretado la coreografía completa para comprobar que el vestido funcionara en escena. El traje no solo tenía que verse bien: tenía que sobrevivir a una actuación.
Meses después, Cyrus compró la pieza, convirtiéndola en parte de su propia colección. Era una escena simbólica: una estrella del siglo XXI recuperando una creación de un diseñador que había alcanzado la fama décadas antes.
SABRINA CARPENTER: CUANDO BOB MACKIE VUELVE A SER CONTEMPORÁNEO
Bob Mackie entendió algo que pocos diseñadores consiguieron comprender con tanta claridad: una estrella no necesita solamente un vestido. Necesita una imagen.
Quizás el ejemplo más evidente de la vigencia de Mackie sea Sabrina Carpenter.
En los MTV Video Music Awards de 2024, la cantante utilizó un vestido de Bob Mackie de 1991 que originalmente había sido diseñado para Madonna. El diseño, inspirado a su vez en Marilyn Monroe, convirtió a Carpenter en el último eslabón de una cadena de referencias que conectaba tres generaciones de cultura pop.
Un año después, Carpenter volvió a recurrir a Mackie.
Para su fiesta posterior a los VMAs de 2025, organizada bajo una estética inspirada en Studio 54, llevó un vestido original de Mackie que Cher había utilizado en 1975. No era una reproducción ni una reinterpretación: era la misma pieza histórica que había pertenecido a una de las grandes musas del diseñador.
La imagen decía mucho más que cualquier homenaje.
Cincuenta años después de que Cher llevara aquel vestido, una de las nuevas estrellas del pop lo volvía a usar frente a una generación que probablemente no había nacido cuando fue creado.
LO MÁS
ATRÉVETE
POR ARACELLY ARRIAZA
15 de septiembre de 2026
POR MARÍA TERESA ECHEVERRÍA