Foto: Getty Images

MODA

DE MÓNACO AL ESPACIO: EL BAILE DE LA ROSA MÁS ESPECTACULAR DE LOS GRIMALDI DESLUMBRA EN SU 70ª EDICIÓN

POR EQUIPO ATRÉVETE WOMAN

24 de marzo de 2026

Charlène brilla, Carolina lidera y Akiko de Mikasa sorprende en una noche que fusionó glamour, legado y estética futurista

El Principado de Mónaco volvió a convertirse en el epicentro del glamour internacional con la celebración del icónico Baile de la Rosa, una cita que este año alcanzó su 70ª edición reafirmando su lugar como uno de los eventos más exclusivos del calendario social europeo.

Presidido por Carolina de Mónaco, y con la presencia de Charlène de Mónaco junto al príncipe Alberto II de Mónaco, la velada no solo destacó por su elegancia, sino también por su propósito: recaudar fondos para la Fundación Princesa Grace, dedicada al apoyo de niños hospitalizados y la investigación pediátrica.

UNA NOCHE GALÁCTICA CON SELLO DE AUTOR

Charlène de Mónaco. Foto: palaisprincierdemonaco

El Salle des Étoiles del Sporting de Montecarlo se transformó en una impresionante nave espacial gracias a la visión creativa del diseñador Christian Louboutin, quien apostó por una escenografía inmersiva inspirada en el universo.

Bajo el concepto de la “Rosa Galáctica”, los asistentes fueron transportados a un cosmos de luces, proyecciones láser y efectos visuales envolventes que marcaron una de las ediciones más innovadoras del evento. Todo ello, sin perder el espíritu original instaurado por la inolvidable Grace Kelly, cuya esencia sigue siendo el alma de esta gala benéfica.

Si bien Carolina de Mónaco continúa siendo la gran anfitriona y figura central del baile, todas las miradas se posaron en una radiante Charlène de Mónaco, quien protagonizó una de sus apariciones más comentadas tras sus problemas de salud.

Fiel a su estilo sofisticado, Charlène deslumbró con un diseño de Elie Saab, consolidando su regreso a la escena pública con fuerza y elegancia.

Carolina de Mónaco. Foto: GTRES

Por su parte, Carolina apostó por su casa de referencia, Chanel, con un vestido negro de lunares blancos que evocaban constelaciones, complementado con una chaqueta de lentejuelas plateadas que aportó un aire contemporáneo a su look.

La familia Grimaldi también estuvo representada por Pierre Casiraghi junto a Beatrice Borromeo, así como por Alexandra de Hannover y su pareja, Ben-Sylvester Strautmann.

LA INVITADA QUE CAPTÓ LA ATENCIÓN INTERNACIONAL

Akiko de Mikasa. Foto: Valery Hache

Uno de los momentos más comentados de la noche fue la presencia de Akiko de Mikasa, miembro de la familia imperial japonesa y prima lejana del emperador Naruhito.

Akiko, quien recientemente asumió el liderazgo de la rama Mikasa, destacó no solo por su elegancia sobria, sino también por su relevancia institucional en una de las monarquías más tradicionales del mundo. Su participación aportó un aire internacional y simbólico a la velada.

Charles Leclerc y Alexandra Saint Mleux. Foto: Getty Images

Entre los invitados también destacaron figuras como el piloto Charles Leclerc y Lady Kitty Spencer, consolidando el evento como un punto de encuentro entre la realeza, el deporte, la moda y el entretenimiento.

Más allá del despliegue estético, el Baile de la Rosa mantiene intacta su esencia solidaria. En su edición anterior, logró recaudar cerca de 400.000 euros destinados a apoyar a familias de niños hospitalizados en Francia y Mónaco, además de impulsar la investigación médica pediátrica.

A pesar de algunas ausencias notables dentro de la familia, la gala volvió a confirmar su estatus como un escaparate único donde el lujo, la tradición y la filantropía conviven en perfecta armonía.

Setenta años después, el Baile de la Rosa sigue reinventándose sin perder su esencia: un homenaje vivo al legado de Grace Kelly y una vitrina global donde los Grimaldi continúan proyectando su inconfundible sello de elegancia.

Porque en Mónaco, incluso cuando el escenario es el espacio, el verdadero brillo sigue siendo el de su historia.

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