ESTÁ PASANDO
FELIPE CAMIROAGA, 15 AÑOS DESPUÉS: EL HOMBRE QUE CHILE TODAVÍA RECUERDA CON UNA SONRISA
POR MARÍA TERESA ECHEVERRÍA
02 de septiembre de 2026
Hay personas que simplemente pasan por nuestras vidas. Y hay otras que, aunque nunca las hayamos conocido personalmente, sentimos de alguna manera cercanas. Felipe Camiroaga pertenece, sin duda, a ese segundo grupo.
Este 2 de septiembre se cumplen 15 años de su muerte, ocurrida tras el accidente aéreo de Juan Fernández, donde fallecieron 21 personas. Una tragedia que conmocionó a todo Chile y que, con el paso de los años, se transformó también en una fecha marcada por la nostalgia.
Porque hablar de Felipe hoy no es solamente recordar cómo murió. Es sobre todo, recordar cómo vivió y la huella que dejó en miles de chilenos.
EL “HALCÓN” QUE SE GANÓ UN LUGAR EN EL CORAZÓN DE CHILE
Con su particular sentido del humor, su espontaneidad y una naturalidad que parecía no necesitar guión, Felipe logró algo que no todos los rostros televisivos consiguen: convertirse en parte de la vida cotidiana de las personas.
Durante años fue una de las figuras centrales de “Buenos días a todos”, donde acompañó las mañanas de miles de hogares. Desde la pantalla entraba a las casas con bromas, entrevistas, momentos inesperados y esa capacidad tan suya de reírse —incluso de sí mismo—.
Pero detrás de las cámaras existía un hombre mucho más ligado a la naturaleza y a los animales de lo que podía imaginarse desde el estudio de televisión.
Su parcela, sus caballos y especialmente sus halcones eran parte importante de su mundo personal. Una faceta que terminó dando origen a uno de los apodos que quedaron para siempre asociados a su figura: el “Halcón de Chicureo”.
MÁS QUE UN ROSTRO DE TELEVISIÓN
Felipe también exploró la actuación y fue protagonista de recordados momentos de la televisión chilena. Además, tuvo la oportunidad de conducir uno de los escenarios más importantes del país: el Festival de Viña del Mar, en 2009 y 2010.
Sin embargo, quizás su mayor talento estaba en algo mucho más difícil de conseguir: hacer sentir cómoda a la gente.
Podía conversar con una celebridad, entrevistar a una persona común, improvisar frente a una situación inesperada o simplemente hacer una broma y conseguir que el momento se sintiera cercano.
2 DE SEPTIEMBRE: EL DÍA QUE TODO CAMBIÓ
El 2 de septiembre de 2011, Felipe viajaba rumbo a Juan Fernández junto a un grupo de profesionales de TVN, integrantes de Desafío Levantemos Chile y representantes de distintas instituciones.
El viaje tenía un propósito solidario: apoyar las labores de reconstrucción de la isla tras el terremoto y tsunami de 2010. Pero el avión CASA 212 nunca llegó a destino.
La noticia de su desaparición comenzó a instalarse lentamente en la televisión y, durante los días siguientes, Chile entero permaneció atento a la búsqueda. Cuando finalmente se confirmó la tragedia, el país quedó sumido en un duelo colectivo.
Fue una de esas noticias que todos recuerdan dónde estaban cuando la escucharon. Con los años, el dolor más inmediato dio paso a una emoción distinta: la nostalgia.
Porque recordar a Felipe también significa volver a verlo joven, riendo, haciendo alguna de sus clásicas bromas, conversando con sus invitados o compartiendo historias sobre los animales que tanto quería.
Y es precisamente ahí donde su recuerdo parece mantenerse más vivo: en las imágenes de un Felipe que estaba viviendo, no en las de aquel día en que Chile tuvo que despedirlo.
LA PREGUNTA QUE NUNCA DESAPARECE
Hay una pregunta que inevitablemente vuelve cada cierto tiempo: ¿Qué estaría haciendo Felipe Camiroaga hoy?
Tendría 59 años. Quizás seguiría en televisión. Quizás habría elegido una vida mucho más tranquila. Quizás estaría dedicado a sus animales, a nuevos proyectos o disfrutando de esa vida lejos de las cámaras que también parecía valorar tanto.
No tenemos la respuesta. Pero imaginarlo permite entender algo: su historia quedó congelada demasiado pronto. Y tal vez por eso su figura continúa despertando tanta curiosidad, cariño y conversación.
A 15 años de su partida, Felipe sigue apareciendo en fotografías, videos, homenajes y recuerdos compartidos en redes sociales. Su nombre continúa siendo reconocido por quienes crecieron viéndolo en televisión y también por generaciones más jóvenes que lo conocen a través de los registros que dejó.
Eso es parte de su legado. Porque la televisión cambia, los programas terminan y las generaciones pasan. Pero algunas figuras consiguen algo mucho más difícil: convertirse en memoria colectiva. Felipe Camiroaga fue uno de ellos.
Hoy, más que hablar de la tragedia, vale la pena recordar al hombre que estaba antes de ella: al animador que nos hizo reír, al amante de los animales, al amigo de sus compañeros, al hombre que parecía tener siempre una historia para contar.
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