Foto: Modelsdotcom
ECONOMÍA & FINANZAS
LA GENERACIÓN Z VS LA INDUSTRIA DEL ALCOHOL
POR MARÍA BELÉN CERDA
25 de marzo de 2026
La Generación Z llegó a cuestionarlo todo, incluso aquello que durante décadas parecía incuestionable. Hoy, el concepto de wellness dejó de ser una simple tendencia para instalarse como un verdadero estilo de vida. Prácticas como el pilates, el consumo de matcha, el auge de la clean girl aesthetic frente a la party girl aesthetic no solo marcan una nueva forma de habitar lo cotidiano, sino que también están redefiniendo hábitos de consumo a nivel global. Y en ese cambio, una de las industrias más impactadas ha sido la del alcohol.
En solo cuatro años, el sector ha registrado pérdidas que superan los 830 mil millones. La pregunta es inevitable: ¿qué cambió? La respuesta está en una generación que ha decidido relacionarse de manera distinta con el consumo. A diferencia de sus predecesores, la Generación Z bebe menos que cualquier otra generación anterior. No se trata únicamente de una decisión puntual, sino de una transformación profunda en sus prioridades: hoy el foco está en la salud física, el bienestar mental, el autocuidado y una vida más consciente.
Foto: Rosewood Baha Mar
Las cifras lo respaldan. En Estados Unidos, el consumo de alcohol se encuentra en mínimos históricos: solo un 54% de los adultos declara beber, el nivel más bajo desde 1939. Este descenso no es casual, sino el reflejo de una nueva mentalidad.
Ante este escenario, las marcas de bebidas alcohólicas han tenido que adaptarse rápidamente. La oferta: cada vez es más común encontrar versiones cero alcohol, destilados sin alcohol.
Coffee Rave. Foto: Time Out
Sin embargo, el cambio va mucho más allá de lo que se consume. Tiene que ver con cómo se socializa, cómo se disfruta el tiempo libre y qué se considera entretenimiento. La Generación Z no solo está bebiendo menos, está viviendo distinto. Prefieren mocktails, bebidas funcionales o simplemente opciones sin alcohol, motivados tanto por el cuidado de las calorías como por una mayor conciencia sobre los efectos del alcohol en la salud.
En paralelo, emergen nuevas formas de encuentro. Un ejemplo claro son las coffee parties, uno de los fenómenos más recientes: encuentros en cafeterías donde hay música, DJ y ambiente social, pero sin alcohol como protagonista.
Foto: Bita Karimi
Este giro también está profundamente ligado a una cultura digital donde la imagen, la productividad y el bienestar personal ocupan un lugar central. Dormir bien, levantarse temprano, entrenar, cuidar la piel y la alimentación ya no son hábitos aspiracionales, sino parte de una identidad que se construye y se comparte.
El alcohol, históricamente asociado a la socialización, la celebración e incluso al estatus, hoy enfrenta uno de sus mayores desafíos culturales. Ha sobrevivido a pandemias, crisis económicas, guerras e incluso a la prohibición. Probablemente también logre adaptarse a esta nueva era. Pero lo que es evidente es que su rol está cambiando.
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