MUJERES QUE BRILLAN

CUANDO LIDERAR SIGNIFICA TRANSFORMAR VIDAS

POR MARÍA JOSÉ PEREIRA

05 de diciembre de 2025

En un país donde las necesidades sociales suelen permanecer invisibles, Alicia Hidalgo irrumpe con luz propia: la de una líder que entiende que dirigir una organización no es solo administrar, sino transformar vidas. Su trayectoria, que incluye experiencia en medios, cultura, sostenibilidad y hoy en la dirección de Red de Alimentos, revela a una mujer que ha sabido convertir cada desafío en una oportunidad para generar impacto real.

Alicia brilla no solo por su recorrido profesional, sino también por su profundo compromiso con un propósito mayor: combatir el hambre, dignificar a quienes necesitan apoyo y construir un Chile más humano, solidario y consciente. En su mirada hay claridad y un llamado urgente a agrandar la mesa para que nadie quede fuera.

Alicia, tienes una trayectoria marcada por liderazgos en distintos medios, en cultura, en sostenibilidad, en desarrollo social. ¿Qué hilo común ves en todas estas empresas que tú has liderado?

Bueno, en realidad me siento muy privilegiada de haber podido siempre estar y ser convocada en proyectos que, de una u otra manera, tienen un alto impacto social. Aunque parte importante de mi carrera fue en medios de comunicación —que suelen asociarse a la farándula— existe ahí un fuerte rol de acompañamiento y labor social, especialmente hacia personas más marginadas o alejadas de los centros urbanos.

Me siento muy privilegiada de haber estado en lugares con propósito claro e impacto real en la sociedad. Eso es el hilo común: participar en proyectos que aportan a una mejor calidad de vida y a un mejor Chile.

Estuviste en TVN, en el CDF y en el Teatro Municipal. Son mundos muy distintos. ¿Qué ganancia tuviste al enfrentar equipos en estas diversas áreas?

Probablemente, como todos, la primera vez que asumí una jefatura cometí errores, pero fui aprendiendo en el camino. Cada experiencia me entregó más conocimiento y, diría, incluso sabiduría de vida.

Aprendí a mirar más allá de la superficie, a entender que detrás de cada colaborador hay una persona con historia y contexto. Una de las mayores tomas de conciencia fue comprender que desde un rol de liderazgo puedes influir profundamente en la vida de otros, muchas veces sin darte cuenta. Y cuando uno toma el peso de eso, se vuelve más presente y consciente en su gestión.

¿Te costó hacerte un nombre en un ambiente históricamente masculino?

Más allá de ser mujer o no, el esfuerzo, la dedicación y la pasión por el trabajo son las claves para avanzar y sentir orgullo por lo que uno hace.

Siempre he tratado de que no dé lo mismo estar o no estar en un cargo; que se note la diferencia del aporte que uno hace. La pasión por el trabajo ha sido fundamental en mi camino.

Esta edición se llama “El regalo”. No hay mejor regalo que la comida, y ustedes cumplen un rol muy importante. ¿Fue ese propósito el que te hizo asumir esta gerencia?

Sí, absolutamente.

El propósito de Red de Alimentos es maravilloso y realmente puede cambiar la vida cotidiana de una persona: quitar la angustia de no saber si habrá un plato de comida para los hijos, los padres o para uno mismo.

El fundador fue muy visionario hace 15 años. Lo que buscamos es aliviar esa “hambre escondida” que existe en Chile, que muchas veces no vemos porque tendemos a mostrar que estamos bien como país. Pero la realidad es que hay necesidades profundas.

¿Qué es Red de Alimentos, cómo funciona y quiénes pueden colaborar?

Red de Alimentos es una red que conecta distintos mundos. Los bancos de alimentos nacen porque existen productos aptos para consumo humano que, inexplicablemente, terminan en rellenos sanitarios.

Rescatamos esos productos gracias a alianzas con empresas, los almacenamos y luego los distribuimos a organizaciones sociales sin fines de lucro que atienden a personas vulnerables.

Tenemos un sistema que caracteriza a cada organización según sus necesidades —por ejemplo, pañales infantiles o de adulto— y un algoritmo que define automáticamente qué productos puede retirar cada una.

Además, contamos con “despensas sociales” donde adultos mayores vulnerables, no institucionalizados, pueden retirar productos una vez por semana.

¿Qué productos son los que más se necesitan?

Depende del tipo de organización, pero actualmente cerca de un 50% de lo que rescatamos son frutas y verduras, lo que nos alegra porque permite entregar alimentos más nutritivos.

En general, las necesidades recurrentes incluyen productos asociados a colaciones, alimentación completa y productos de higiene.

¿Entregan canastas básicas?

No, entregamos canastas complementarias. Nuestro foco principal son las organizaciones sociales. El único punto donde atendemos directamente a personas es en las despensas sociales para adultos mayores.

¿Dónde están ubicadas las despensas sociales?

Actualmente en Puente Alto, San Bernardo y Renca. Y, si todo va bien, abriremos una cuarta en diciembre en la comuna de La Florida.

¿Cuál es la necesidad más urgente hoy en Red de Alimentos?

Atendemos alrededor de 230.000 personas y siempre nos faltan productos.

Nos gustaría aumentar la entrega de alimentos básicos: arroz, pastas, legumbres, conservas con proteínas. Eso es lo que más cuesta conseguir.

¿Cuántas empresas forman parte actualmente de la red?

Más de 200 empresas colaboran de manera habitual. Además, estamos potenciando el trabajo en regiones con productores locales y cadenas de retail regional.

Aunque nuestro centro está en San Bernardo, operamos de Arica a Magallanes gracias a nuestra plataforma virtual, que conecta directamente disponibilidad y necesidad.

Para Alicia Hidalgo, liderar Red de Alimentos va mucho más allá de la gestión: es un compromiso profundo con una causa que quiere posicionar en el corazón de Chile. Su sello personal es claro y contundente: hacer visible que el hambre sí existe, que es real, cercana y urgente. Aunque la red opera con una logística impecable, su desafío —y su propósito— es sensibilizar a más personas, lograr que la causa sea comprendida, compartida y asumida como una responsabilidad social colectiva. Y aunque encabezar una institución con este nivel de impacto emocional podría ser desgastante, Alicia transforma esa carga en energía. Canaliza cada experiencia, cada historia y cada necesidad en convicción, recordándose a diario que están haciendo un trabajo esencial que cambia vidas. Ese motor interno es el que la mantiene firme, involucrada y profundamente conectada con la misión de agrandar la mesa para todos.

¿Has podido transmitir esa motivación a tu familia y cercanos?

Sí, ellos saben lo que hago. Es bonito porque muchas personas no saben qué hace un banco de alimentos, así que una termina actuando como embajadora de la red en todos los espacios: familia, amigos, comunidades.

¿Qué mensaje darías a mujeres y jóvenes que ven esta realidad como algo lejano?

Invito a mirar más allá del propio entorno. Santiago es enorme y hay muchas realidades distintas. Basta recorrer un poco para darse cuenta de que hay otros mundos y otras necesidades.

Imaginar que un hijo puede acostarse sin comer ya debería movilizarnos. Todos tenemos un rol para que el hambre deje de ser una realidad en Chile.

¿Y a las mujeres que hoy lo están pasando mal porque no tienen qué dar de comer?

Es difícil dar un mensaje único porque cada realidad es distinta. Pero lo fundamental es no perder la esperanza y atreverse a pedir ayuda.

No tener suficiente no es motivo de vergüenza. Hay que romper ese paradigma. La sociedad tiene la responsabilidad de apoyar y escuchar.

En Navidad, donde el verdadero regalo es la familia y compartir, ¿cuál es tu llamado para estas fechas?

La comida une: amigos, familia, momentos importantes. Ojalá todas las familias chilenas pudieran tener esa comida especial de fin de año.

En Red de Alimentos decimos que nuestro trabajo es “agrandar la mesa”. Ojalá que estas fechas nos inviten a colaborar para que esa mesa también pueda crecer en otros hogares.

Tenemos más de 500 organizaciones sociales y 1.700 centros a lo largo de Chile que reciben productos, y sabemos que eso llega a la mesa de miles de familias. Por eso queremos que este impacto siga creciendo.

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