MUJERES QUE BRILLAN
ELECTROMOVILIDAD CON SELLO FEMENINO: ANDREA CASTRO Y EL DESAFÍO DE UN CHILE MÁS LIMPIO
POR MARÍA JOSÉ PEREIRA
24 de septiembre de 2025
Andrea Castro hizo carrera dentro de Copec hasta convertirse en la primera mujer en liderar Copec Voltex, filial estratégica que impulsa la electromovilidad en Chile. Ingeniera civil industrial y madre de dos hijos, encarna a una profesional joven y visionaria, capaz de abrirse paso en un rubro históricamente masculino y de proyectar una mirada de futuro donde la innovación energética esté al servicio del bienestar de las personas. Bajo su liderazgo, Voltex busca no solo desplegar infraestructura de carga a nivel nacional, sino también acelerar un cambio cultural hacia un país más limpio, sostenible y humano.
UN SALTO VALIENTE: CRUZAR OCÉANOS Y REINVENTARSE
Eres la primera mujer en asumir la gerencia general de Voltex, Copec, ¿Qué significó para ti como hito personal y profesional?
Voltex nació tras estudiar por largo tiempo el impacto de la electromovilidad en nuestro negocio; partió en 2019 con un gerente general hombre.
“Ser la primera mujer en el cargo marca un precedente: han existido muy pocas gerentas. Para mí fue doble sorpresa: por ser la primera y por mi edad, por llegar joven a este rol.“
Es un orgullo y un gran desafío.
¿Cómo llegaste a este puesto?
Copec es mi primera y única empresa desde que salí de la universidad; llevo 10 años. Empecé como ingeniera de planificación en el área de combustibles. Luego pasé a la Gerencia de Estudios y Desarrollo, donde trabajé en tendencias globales y en la estrategia de nuevas energías y nueva conveniencia; ahí partió mi vínculo con la electromovilidad. Después fui jefa de producto y ventas de nueva movilidad, más tarde lideré el segmento industrial y, luego, la gerencia comercial completa. Cuando Francisco Larrondo, gerente general, se fue al venture capital de Copec en San Francisco, me nombraron gerenta general de Copec Voltex. Fue una alegría enorme y un reto mayor.
¿Te asustó asumir?
Sí, llevábamos un producto/servicio nuevo en una empresa enorme que recién despegaba. No tenía “la experiencia de 30 años”, pero sí convicción por el camino que habíamos recorrido y mucha pasión para abordarlo. Para mí, “Atrévete” calza perfecto: los pasos importantes se dan sin saber todo, y hay que tirarse a la piscina. En lo personal y profesional, ambas vidas están ligadas: lo ideal es que se complementen.
¿Por qué “casarte” con la electromovilidad?
Me llegó en un momento muy coherente con mi búsqueda de sostenibilidad (hasta en mi familia impulsamos un proyecto de almendras orgánicas). Hoy veo el impacto: por ejemplo, en transporte público, vecinos de terminales nos dicen que ahora despiertan sin ruido de motores. Eso te mueve: el trabajo trasciende la oficina.
Es un rubro históricamente masculino, ¿Qué desafíos enfrentaste?
“Al inicio hubo prejuicios: si había que “subir” a alguien o negociar algo duro, asumían que sería el hombre. Hoy ha cambiado.”
Trabajo con muchos hombres, aunque cada vez contratamos más mujeres. Lo femenino aporta otra forma de liderar y es complementaria.
Eres mujer y joven liderando una industria masculinizada, ¿Qué ha pesado más?
Si tuviera que elegir, ha sido más desafiante ser mujer que ser joven. La electromovilidad es innovación, hacer las cosas distinto; ahí la juventud es coherente con traer nueva energía.
¿Cómo democratizar/descentralizar la electromovilidad?
Con proyectos concretos. Fuimos los primeros en construir un electroterminal estándar fuera de la RM (Antofagasta). Ya tenemos terminales en Antofagasta, Concepción, Temuco y otros en construcción. Participamos en “Mi Taxi Eléctrico”: infraestructura, capacitación y acompañamiento a taxistas en su transición. Además, desplegamos infraestructura en todas las regiones, incluso donde casi no hay autos eléctricos: Punta Arenas, Chiloé, San Pedro de Atacama, Arica… Nosotros pusimos el primer impulso para que el acceso no sea la barrera.
¿Qué aporte concreto hace la electromovilidad a las mujeres?
Genera empleo y estándares de trabajo más amables. En licitaciones de transporte público se exige un porcentaje de conductoras; manejar buses eléctricos —menos vibraciones, más confort— es mejor. También hay oportunidades en centros de carga y en ingeniería, planificación y finanzas; es un ecosistema con muchas especialidades.
Para Andrea Castro, dar el salto a la electromovilidad no es solo una decisión ambiental, sino también práctica y económica. “El estándar diario es superior: más tecnología, sin ruido de motor, una experiencia de manejo mucho más grata”, explica. Y agrega que presupuesto familiar también lo agradece: “el costo operacional es mucho más bajo; el ahorro puede rondar un 50% versus combustible, dependiendo del uso”. Además, hoy la oferta es amplia y diversa: “hay modelos desde los 11 millones hasta gamas altas, por lo que ya es mucho más asequible”. Sobre la transición, destaca que no existen grandes barreras: “puedes instalar un cargador residencial y complementar con carga pública en estaciones de servicio, malls, plazas, supermercados o restaurantes, que cada vez cuentan con más infraestructura”.
¿Cómo se refleja la masificación en Chile?
Aunque el precio de la electricidad suba, el balance sigue favoreciendo al eléctrico. Faltan políticas públicas que contribuyan a masificar la oferta, en otros países se logra ofreciendo reducción en pago de TAG, estacionamientos, etc. Pero se avanzó con la Ley de Eficiencia Energética que empujó a traer más oferta eficiente; eso bajó precios. En transporte público Chile avanzó muy rápido con incentivos; en autos particulares va más lento, pero ya se ven cada vez más eléctricos en las calles.
¿Qué está haciendo Voltex para afianzar su posicionamiento?
Este año queremos superar 4.000 puntos de carga (públicos y privados) en Chile; cerramos 2024 con 2.000 acumulados, o sea, vamos a duplicar en un año lo que hicimos en cinco. En transporte público, queremos pasar de 15 a 40 electroterminales. También consolidamos corredores de carga: entre Copiapó y Castro, ahora puedes viajar solo con estaciones COPEC, encontrando cargador cada 100–150 km, además de redes en ciudades y rutas turísticas.
REFERENTES PERSONALES
Andrea reconoce que su fuerza y disciplina tienen raíces profundas: su madre siempre la motivó a dar lo mejor de sí y su abuelo fue un ejemplo de que los sueños se alcanzan con esfuerzo. Hoy, desde su rol de gerenta general y madre de dos hijos, vive a diario el desafío de equilibrar familia y trabajo.
“A veces duele elegir lo laboral por sobre un acto escolar, pero ha aprendido que lo importante es la calidad del tiempo compartido”
Junto a su pareja ha construido un camino de madurez y apoyo mutuo, entendiendo que el equilibrio no significa ausencia de sacrificios, sino la certeza de caminar juntos hacia lo que los hace felices.
¿Quién marcó tu camino y te motivó a dar lo mejor de ti?
Mi madre siempre me motivó, me decía: “haz lo que quieras, pero sé la mejor”… me inculcó la disciplina. Y mi abuelo fue un referente profesional: ver lo que logró me hizo pensar que yo también podía.
¿Cómo enfrentas el desafío de equilibrar tu rol profesional con tu vida familiar?
Es de lo más difícil; siempre aparece la culpa y el tiempo es limitado. Yo elijo muchas veces el trabajo sobre un acto escolar, y duele. La respuesta está en la calidad del tiempo en familia. Con la pareja también se trabaja: hemos tenido que ceder y madurar ambos; no hay “más importante”, hay equilibrio.
Con tantas horas de trabajo, ¿cómo vives los vínculos y la culpa de madre?
Paso mucho tiempo con el equipo; a veces más que en casa. La red de apoyo ha sido clave: mi marido, mi mamá, mi suegra. Al principio cuesta soltar el control; una va cediendo. La clave es calidad de tiempo con los hijos más que cantidad.
¿Tu vida personal refleja esa búsqueda de sostenibilidad?
Sí. Cuido la alimentación (menos procesados, preferencia por orgánicos), hago deporte, priorizo el descanso. Pasé por un estrés fuerte que me detonó alergias; entendí que el equilibrio es integral: cuerpo, mente, vínculos y límites sanos.
Andrea Castro mira el futuro con la certeza de que no son los cargos los que definen a una persona, sino la huella que deja en los demás. Su mensaje a las nuevas generaciones de mujeres es claro: atreverse, arriesgarse y no temer al error, porque solo así se abren los caminos. Y en lo más profundo, reconoce que todo lo que ha alcanzado tiene un motor irremplazable: sus hijos, quienes le recuerdan cada día que la verdadera prioridad está en la familia, la salud y el amor. Desde ese equilibrio, esta mujer joven y visionaria brilla hoy como referente de liderazgo y de futuro.
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