MUJERES QUE BRILLAN

MÁS ALLÁ DEL ÉXITO: EL LEGADO DE UNA MUJER QUE INSPIRA

POR MARÍA JOSÉ PEREIRA

17 de junio de 2025

Cercana, afable y con un carisma que ha sido una constante a lo largo de su carrera, Gloria Ledermann es mucho más que una profesional exitosa: es una mujer que ha sabido forjar su camino con determinación y convicción, desafiando las expectativas de su época y dejando huella en el mundo corporativo chileno.

Durante casi tres décadas fue Gerenta de Marketing de Copec, liderando estrategias, posicionamientos y equipos en una de las empresas más relevantes del país. Su mirada visionaria y su estilo de liderazgo auténtico la convirtieron en referente para muchas generaciones.

Nacida en Concepción y criada en una familia tradicional, creció en un entorno que reflejaba el machismo propio de aquellos años. Sin embargo, encontró en su núcleo familiar –como la menor de cinco hermanos y profundamente querida por su padre– un espacio de afecto y seguridad que contribuyó al desarrollo de una personalidad fuerte y decidida.

Esa mezcla de calidez y firmeza ha sido clave en su desarrollo profesional. Desde sus primeros pasos en el ámbito laboral, Gloria destacó por su visión clara, su liderazgo auténtico y su capacidad para generar vínculos de confianza. A lo largo de su carrera ha enfrentado desafíos con entereza, abriendo puertas no solo para sí misma, sino también para otras mujeres que la ven como un referente.

LIDERAZGO CON PROPÓSITO: EL IMPACTO DE UNA MUJER QUE TRANSFORMA MARCAS Y PERSONAS

En el dinámico mundo empresarial, hay figuras que no solo destacan por sus logros, sino que también dejan una huella profunda en la forma de hacer las cosas. Es el caso de nuestra entrevistada, una líder que ha sabido abrir camino con visión, carácter y un compromiso inquebrantable con el valor humano en los negocios.

Su trayectoria ha sido ampliamente reconocida: en 2014 fue nombrada entre las 100 Mujeres Líderes de Chile por El Mercurio; en 2015, elegida entre las 3 Mejores Ejecutivas del País por Revista Capital; y en 2017, fue distinguida como Exalumna Ilustre por la Universidad de Concepción, su alma mater.

A estos hitos se suma un nuevo reconocimiento que reafirma su influencia en la industria: el Premio a la Trayectoria Empresarial otorgado por la Asociación de Agencias de Medios, AAM Chile, que celebra su mirada estratégica, su capacidad transformadora y su legado inspirador.

Pero más allá de los premios, su filosofía de liderazgo se expresa con sencillez y profundidad en una frase que la define: “Una marca trasciende cuando crea valor en la vida de sus clientes.”

Hoy, su historia inspira por su autenticidad, su coherencia y la fuerza de su ejemplo.

¿Cómo comenzó tu camino profesional en el mundo de la ingeniería civil y el marketing? ¿Qué te motivó a elegir esta carrera?

Yo soy de una generación en que los papás te decían que te tenía que ir bien en el colegio, entrar a una universidad tradicional y estudiar una carrera tradicional también. Era como un camino bastante lineal y definido. Y bueno, obvio que después que sacaras tu carrera, ojalá te casaras y tuvieras hijos. 

El colegio y mis papás querían que yo estudiara medicina, pero la verdad, es que siempre me gustaron las matemáticas, física y química en el colegio. Entonces, postulé a ingeniería civil, plan común y después medicina. Y obvio que uno queda en la primera prioridad. Entramos 800 alumnos, de los cuales 150 éramos mujeres y el primer año es bien masivo, todo bien impersonal.

Y bueno, estaba la especialidad de ingeniería civil industrial, que en ese minuto estaba muy de moda, entonces dije, voy a ingeniería civil industrial porque van a haber más mujeres y eso importaba. 

Me imagino que era complicado desenvolverse en ese ambiente tan masculino. ¿Era complejo el momento de armar grupos de trabajo?

Te separaban por apellido y tú eras un número más. De mi colegio entró una más a Ingeniería Civil. Entonces, si bien al principio con ella no éramos amigas, nos hicimos inseparables porque fue como una necesidad para sobrevivir.

¿Sentías que debías validarte?

Yo decía, “¿Cómo me hago conocida? entonces, para un certamen estudié muchísimo y me saqué un 100 en física y además en ese tiempo se ponían las listas con los nombres, apellidos impresos. Me hice famosa al minuto uno después de eso. Entonces, claro, fue por estudio. 

Gloria, el ambiente laboral también era muy masculino, ¿Cómo fue empezar tu carrera laboral en este ambiente?

De Concepción, a los 23 años me fui a trabajar a Viña del Mar, a la planta de lubricantes de COPEC. Sólo hombres porque era una planta productiva, ahí se producía la grasa, el aceite. Entonces, yo andaba con bototo, con casco, con overol, haciendo proyectos dentro de la planta. Ahora, yo no me quejo porque creo que he tenido suerte, los hombres con los que me ha tocado trabajar han sido sumamente amables, deferentes con las mujeres y educados. 

¿Sentiste en algún momento que tenías que demostrar que eras más inteligente, más resolutiva para poder sobrevivir al entorno?

Absolutamente, tienes que demostrar más, trabajar más, validarte más, hay muchas cosas en contra entonces el esfuerzo es mayor.

Y desde la anécdota de la universidad, de hecho, yo saqué el premio de excelencia académica, siempre tuve que estar estudiando muchísimo y después trabajando muchísimo como para demostrar de que una mujer puede.

¿Siempre estuviste ligada a la compañía?

Los tres primeros años trabajé en COPEC Mobil, que es una filial de la empresa. Al cabo de 3 años, esa filial fue absorbida y pasé a la empresa madre. Por lo tanto, 32 años de mi vida estuve en la empresa.

¿Crees que tu ascenso tiene algo de meritocracia? 

Absoluta meritocracia. O sea, fue mucho trabajo, mucha entrega, mucho compromiso no había mucha opción. Tuve jefaturas que realmente me inspiraron muchísimo, entonces, era una ecuación perfecta. Claro, es más difícil al ser mujer porque tienes que compatibilizar con los temas más familiares y eso es duro. Y además el rubro es más bien masculino, y las conversaciones extralaborales son difíciles, no tienes esa fluidez con los hombres.

Me pasaba, además, que yo siempre estaba contra el tiempo, no quería perder ni un minuto, entonces no te da el espacio como para sociabilizar, cada minuto que tú pierdes significaba que me iba más tarde.

¿Te apoyaste en otras mujeres de la empresa?

Tuve mucha suerte, pues al año de entrar ingresó una amiga que era ingeniero civil también en el área, éramos las dos, entonces crecimos bastante juntas, nos separaba un módulo y nos acompañamos muchísimo. Ella se casó antes, tuvo hijos antes, yo privilegie seguir creciendo laboralmente. Es más, logré una gerencia a los 40 años. Fui la primera mujer gerente del grupo COPEC, mujer y joven. Y bueno, esa amiga fue fundamental, y la verdad es que nos une una amistad que hasta el día de hoy se mantiene.

“Cuando me nombraron gerente fue una emoción, una alegría, una satisfacción, es que no te puedes imaginar… Creo que es de los días más felices de mi vida. No lo podía creer, era un sueño… yo pasaba a la primera línea y era por primera vez en la historia”

Gloria alcanzó un sueño largamente acariciado, y aunque el momento fue profundamente emocionante y lleno de satisfacción, lo acompañó una sombra inesperada: “Pensé, ‘¿Y ahora qué?’. Difícilmente llegaré a una gerencia general, y ni siquiera sé si es lo que realmente quiero.” Había pasado 14 años liderando el área de marketing, viendo crecer su equipo, con desafíos constantes y proyectos apasionantes. Pero, aun así, sentía que ese podría ser su techo. Su marido no podía estar más orgulloso, su familia, sus amigas de universidad y colegio celebraban su logro con admiración. Era un momento luminoso… pero también inquietante. “¡Es tan difícil!”, confiesa, al referirse al precio silencioso del éxito profesional. “Queda mucha vida por delante, y muchas veces las familias se quiebran en el camino, porque nos enfrentamos a una decisión brutal: qué camino elegir.” Ella logró compatibilizar ambos mundos, aunque no sin costos. Hoy, se declara optimista. “No digo que sea fácil, pero siento que para las mujeres de hoy puede ser un poco más fácil.”

Una época mucho más dura para las mujeres, y tú en paralelo ibas haciendo familia también, ¿Cómo lo hiciste para compatibilizar y lograr la conciliación trabajo- familia?

Yo me demoré, me casé a los 35 y tuve mi hijo a los 38. Pololeamos 8 años, o sea, me tomé mi tiempo para casarme por lo mismo.

Estaba super exigida en el trabajo, y tuve un hijo. Por lo tanto, yo tengo una admiración tremenda por las mujeres que se casan antes y tienen tres o cuatro hijos y además trabajando. O sea, ¡yo apenas pude con uno! es un tremendo desafío. Yo ahora miro para atrás y digo, “Cuántas cosas sacrifiqué.”, pero también pienso que en la vida todo tiene su costo.

¿Crees que ahora en las empresas hay más conciencia sobre la doble función de la mujer?

Depende mucho de la generación que esté liderando la empresa, pero hay cosas que favorecen. Yo trabajaba presencial de lunes a viernes, horarios bien exigidos, bien largo. Siempre cuento con algo de vergüenza, pero es una realidad, que yo me proponía ir a buscar a mi hijo una vez al año al colegio, y hubo años que no lo cumplí.

Pero ahora siento que los esquemas híbridos, ayudan muchísimo a las mujeres a que puedan compatibilizar un poco más sus roles. Creo profundamente que las madres que tienen flexibilidad en las empresas son muchísimo más comprometidas. Hay que trabajar para que se mida por objetivos más que por horarios o por presencialidad. La pandemia ayudó muchísimo para demostrar que se puede trabajar online.

¿Cuán importante es para ti el apoyo de tu marido e hijo?

Yo creo que el mayor mérito fue el de mi marido, pololeamos 8 años, él era marino.

Vivía en Viña, yo vivía en Santiago y nos veíamos los fines de semana en gran parte del pololeo y durante los tres primeros años de matrimonio. Siempre me apoyó, siempre ha estado orgulloso de mis logros, ¡Olvídate!, lo celebraba y se lo daba a conocer a medio mundo. Yo nunca sentí una competencia con él, es un tema que a veces se da entre los matrimonios. Entonces, al revés, él siempre me aplaudió y estuvo preocupado de otras cosas, ¡es mucho mejor dueña de casa que yo!

¿Y cómo es crecer con este referente tan fuerte de mamá?, ¿Qué dice él?

Mi hijo, nunca me reclamó, es lo que le tocó. Por mucho tiempo estuvo muy orgulloso, pero también llegó un minuto en que decía, “Ya es suficiente, ¡ya no más! y quizás su forma de reclamar hoy es decirme, “Yo no quiero ser como tú”.

Yo encuentro súper valioso aprender de ellos porque están viviendo una realidad super distinta, entonces uno no puede pretender que tengan el esquema de vida que uno tuvo, super lineal. En cambio, a las nuevas generaciones se les abre un mundo de posibilidades de todo tipo. Yo miro a Benjamín ahora y creo que mi switch cambió porque, “Quizás soy yo la que tengo que aprender más de él más, que él de mí.”

Gloria, es simplemente una pionera, más de 20 años estuvo a la cabeza del marketing en Copec y lideró gestiones tan visibles como la expansión de la red de estaciones de servicio a lo largo del país, su imagen, arquitectura y diseño. Y sus logros no fueron menores, creó 200 nuevos puntos de venta y gestionó la adquisición de 210 terrenos para emplazar otros. Además, estuvo a cargo de impulsar proyectos como el cupón electrónico y el lavado autoservicio. También llevan su sello promociones emblemáticas como son la venta de cubiertos, copas y vasos. Y como si eso no hubiese sido suficiente, bajo su gestión se creó y materializó el lanzamiento de Muevo, hoy Copec, la primera experiencia digital de la empresa que permitió unir el mundo físico con lo digital y que se complementa a la perfección con el programa de fidelidad que permite acumular puntos.

Los éxitos de tu área son tangibles, pese a eso decidiste realizar un retiro anticipado, ¿Qué te motivó a dar un paso al costado?, ¿Cómo te proyectas en esta nueva etapa?

Son 32 años de trabajo y llega el minuto en que uno necesita cerrar un ciclo, yo no me imaginaba jubilando en la empresa, quería tener posibilidad de disfrutar más la vida y hacer cosas distintas. Porque la verdad es que el nivel de exigencia es fuerte.

Yo necesitaba salir este año, mi hijo está en cuarto medio y quería estar presente en su último año escolar. 

Este año fui al primer día de clases del último año escolar y ahí me tuve que presentar a las mamás, o sea, así de desconocida que era ¡y lo disfruté!, estoy asistiendo a todo.

También me ayudó muchísimo que mi marido hace tres años dejó también los roles ejecutivos y tiene una calidad de vida extraordinaria. Entonces, era una envidia sana, muy fuerte.

Desde el 2018 comencé a estudiar un MBA internacional y una certificación internacional para director de empresa del Instituto de directores de Londres, eso lo terminé en 2023. Entonces hice todo para preparar mi nuevo camino.

Cuando terminé mi vínculo laboral me ofrecieron quedarme con dos directorios de empresas filiales, estaba feliz y espero tener otros directorios más. Creo que es un rol que si uno lo hace bien puede aportar muchísimo y ahí es donde la experiencia vale.

Con la serenidad que otorgan los años vividos y una modestia que la caracteriza, Gloria Ledermann transita hoy una etapa donde la plenitud se encuentra en las cosas simples. Disfruta de la vida social, de los momentos compartidos, y valora profundamente las oportunidades que ha tenido para reencontrarse con antiguas amistades y revitalizar vínculos que el tiempo había dejado en pausa.

Alejada del frenesí laboral, su energía hoy está puesta en el encuentro con otras mujeres. Forma parte activa de diversas redes femeninas, espacios donde el apoyo mutuo se vuelve una herramienta poderosa para abrir caminos, compartir experiencias, y demostrar que sí se puede: que, aunque no todo será perfecto, la conciliación entre la vida personal y profesional es posible.

“Yo diría que no hay que sentirse culpable”, afirma con convicción. “La culpa no sirve de nada. Lo único que hace es aumentar la ansiedad al momento de criar.”

Con esa lucidez serena que solo da la experiencia, Gloria Ledermann no solo comparte su historia, sino también una invitación: la de soltar la culpa, buscar el equilibrio posible, y encontrar fuerza en el vínculo con otras mujeres. Porque cuando una se atreve, muchas más descubren que también pueden.

“Si quiero ser una buena mamá, yo tengo que estar bien… pero eso es puro trabajo porque naturalmente no te va a salir. Tu hijo te necesita bien, preocúpate de ti, aliméntate bien, duerme bien, realízate, date espacio para hacer cosas distintas.”

Pese a su retiro anticipado de la empresa que la vio crecer, desarrollarse y consolidarse como profesional, Gloria Ledermann sigue plenamente vigente. Sus ojos aún se iluminan al hablar de “proyectos” y “aprendizaje”, palabras que para ella no son solo conceptos, sino motores vitales.

Siempre luchó por establecer sus propios límites y tomar decisiones fieles a sí misma. Nunca se cuestionó por elegir una carrera que la llevó a romper moldes en una época en que pocas mujeres usaban bototos y casco. Tampoco dudó en priorizar su desarrollo profesional, aunque eso implicara casarse más tarde y tener un solo hijo. Nunca cedió a presiones sociales ni familiares. Y hoy, al retirarse a los 55 años por decisión propia, lo hace con la misma determinación con la que condujo cada etapa de su vida.

“Creo que siempre fui distinta”, reflexiona. “No sé si ‘atrevida’ es la palabra, pero sí distinta a los cánones de mi generación. Desde niña miraba a mi madre, que cuidaba de mis cuatro hermanos y de mí, y pensaba: yo no puedo ser como ella. Toda mi admiración, pero sentía que no era mi camino. Yo necesitaba algo distinto, necesitaba sentirme más valorada. 

Gloria Ledermann es, sin duda, una mujer que se atrevió a trazar su propia ruta, con convicción, sensibilidad y coraje. Y lo sigue haciendo…

LO MÁS

ATRÉVETE

POR MARÍA JOSÉ PEREIRA

05 de marzo de 2026