MUJERES QUE BRILLAN
LIDERAR CON PROPÓSITO, CRECER SIN PERDER LA ESENCIA
POR MARÍA JOSÉ PEREIRA
13 de agosto de 2025
En solo tres años, ha contribuido junto a su equipo a consolidar a Hyundai como una de las marcas más valoradas por los chilenos, alcanzando hitos como el reconocimiento a la Mejor Marca de Chile 2024 y el premio al mejor distribuidor de América Central y del Sur. Pero más allá de los logros, lo que realmente inspira es su forma de liderar: con cercanía, empatía y propósito.
UN SALTO VALIENTE: CRUZAR OCÉANOS Y REINVENTARSE
Irene, ya decíamos que tu decisión no sólo fue sumase a un nuevo proyecto, sino también atravesar miles de kilómetros con tu familia. Cuando recibiste la propuesta de liderar Hyundai en Chile, ¿cuál fue tu primera reacción?
Fue una mezcla de emoción, vértigo y responsabilidad. Sentí que era una oportunidad enorme, no solo a nivel profesional, sino también personal. Sabía que implicaba dejar muchas cosas atrás, pero también que era el momento de apostar por algo más grande.
cuando supe que era Hyundai y en Chile, y me explicaron el proyecto, algo en mí se activó. Sentí mariposas en el estómago. Ahí entendí que tenía que avanzar.
¿Qué fue lo más difícil de dejar en tu tierra natal, Islas Canarias?
Sin duda, mi familia. La calidez de mi gente, los abrazos de mis padres, mis hermanos y sobrinos. Vengo de una familia numerosa y perder la cotidianidad de estar cerca de quienes me conocen bien es algo que se extraña mucho. Canarias es mi raíz, mi refugio emocional, dejar eso fue muy duro. Pero al mismo tiempo, sabía que esas raíces eran las que me iban a sostener en el camino.
¿Cómo lo vivió tu familia? ¿Qué significó para tu pareja e hijas este cambio de vida?
Fue un cambio enorme para todos. Mi marido me apoyó desde el primer momento, incluso sabiendo lo difícil que sería él sentía muchas ganas de dar un salto así y vivir la experiencia de vivir fuera. Mis hijas han sido valientes, han crecido mucho en este proceso. No ha sido fácil, pero nos ha unido como familia. Hemos aprendido a construir hogar en movimiento.
Este nuevo desafío laboral sin duda requiere tiempo, ¿qué ha sido lo más difícil de compatibilizar con este rol?
La culpa. Esa sensación constante de no llegar a todo. De querer estar en casa y también estar presente en cada decisión estratégica. El primer año fue realmente duro. Me costó mucho compatibilizarlo con mi vida personal, y muchas veces sentí dudas profundas, a todo nivel.
Pero con el tiempo, todo se fue ajustando. Aprendí a soltar la exigencia de hacerlo todo perfecto, y a enfocarme en estar presente, con lo que soy y con lo que puedo. Confiar y desarrollar al equipo fue la clave.
VIDA EN CHILE Y ADAPTACIÓN
Llegar a Chile no fue fácil. Irene aterrizó en medio de la pandemia, sin una red cercana y enfrentándose a un mercado automotriz altamente competitivo, con más de 90 marcas activas, y a una cultura nueva por descubrir. “Fue un proceso de mucho aprendizaje. Tuve que observar, escuchar, entender y adaptarme”, confiesa. La intensidad del cambio fue desafiante, pero también transformadora: “Hoy me siento integrada, pero fue un aterrizaje que me obligó a reinventarme sin perder mi centro”.
¿Qué aprendizajes personales te ha traído esta experiencia fuera de tu país?
He aprendido a soltar el control, a confiar más en el proceso, a no pretender tener todas las respuestas. También a valorar lo esencial: la salud, la familia, mi paz interior. Esta experiencia me ha devuelto a lo importante. Me ha permitido hacer espacio para mí. Escucharme más. También a confiar más en mí.
¿Qué te ha regalado Chile que no esperabas?
“Chile me ha regalado una nueva mirada sobre mí misma. Aquí he podido ver con más claridad quién soy, qué quiero, qué ya no necesito.”
Me ha regalado una comunidad cálida, momentos de belleza natural que me emocionan ¡amo ver la cordillera cada día!, y una forma distinta de entender el éxito: más conectada con lo humano, con el presente, con disfrutar del camino.
LIDERAR DESDE LO FEMENINO, DEJAR HUELLA DESDE LO HUMANO
¿Qué significa para ti liderar una marca tan potente como Hyundai en un mercado como el chileno?
Es un privilegio y una enorme responsabilidad. Hyundai es una marca que cree en la innovación, pero también en el propósito. Liderarla en Chile, en medio de un momento tan desafiante y transformador, me conecta con mi vocación.
La electromovilidad me apasiona. Siento que estamos sembrando algo muy grande: un cambio cultural, tecnológico y sostenible. Poder ser parte activa de esa transformación es algo que me inspira cada día.
En una industria históricamente dominada por hombres, Irene Gálvez ha demostrado que no es necesario endurecerse para liderar. Que no hay que alzar la voz para ser escuchada ni vestirse de autoridad para ser respetada. Ella ha hecho camino desde otro lugar: la autenticidad.
“La presencia femenina sigue siendo baja en todos los países, reflexiona, aunque en Chile quizá un poco más. Pero nunca lo he sentido como un obstáculo. Al contrario, creo que ser mujer en esta industria puede ser una ventaja: aportamos una mirada distinta, más integral.”
Irene no ha sentido la necesidad de “masculinizar” su liderazgo. De hecho, defiende con convicción que lo femenino tiene mucho que aportar a los nuevos modelos de gestión: más humanos, colaborativos y conscientes.
Y lo demuestra cada día. Le gusta construir equipos donde las personas se sientan parte de algo más grande, donde la confianza y el compromiso sean la base. Pero va más allá de los objetivos o los números: lo que realmente busca es dejar una huella en las personas.
“Quiero que quienes han trabajado conmigo recuerden esta etapa como significativa, que digan que crecieron, que se sintieron vistos, valorados. Que nuestras metas se vivieron con pasión, no solo como una exigencia.”
¿Qué tipo de liderazgo crees que necesita el mundo hoy, especialmente en áreas como la automotriz?
Necesitamos un liderazgo más humano. Que combine visión y empatía. Que no lo sepa todo, pero que esté dispuesto a construir con otros.
Yo creo en el liderazgo que inspira, que contagia ganas, que pone propósito en lo que hace. Donde los equipos disfruten del camino más allá de la meta. Que se sientan parte de algo grande.
¿Cómo equilibras la exigencia del cargo con la cercanía y empatía que transmites?
“Para mí, la empatía no está reñida con la exigencia. Al contrario: cuando las personas se sienten valoradas, dan lo mejor.”
Soy muy exigente, pero también justa. Me comprometo con las personas como espero que ellas se comprometan con el proyecto. La confianza mutua genera resultados mucho más potentes que cualquier control rígido.
VIDA LEJOS DE CASA: NOSTALGIA Y APRENDIZAJE, EL VIAJE INTERIOR DE IRENE
Estar lejos de la familia y de la tierra natal trae consigo una mezcla inevitable de nostalgia y crecimiento. Para Irene, la distancia no es solo un desafío, sino también una oportunidad para transformar ese anhelo en conexión profunda. A través de rituales cotidianos, viajes y conversaciones, ha creado un nuevo lazo con sus seres queridos, descubriendo también en el camino nuevas facetas de sí misma. Lejos del ruido, ha encontrado espacio para la autenticidad, el aprendizaje constante y la voluntad de acompañar a otros, mientras enfrenta las dudas y la soledad con prácticas que nutren su alma.
¿Cómo manejas la nostalgia o la distancia con tu familia?
La nostalgia está, siempre. Pero la transformo en conexión. He generado nuevas formas y rituales para mantenerme cerca de los míos, vídeos de puesta al día, audios infinitos, cartas. Hablo con mi madre todos los días, camino al trabajo. Hemos creado un nuevo vínculo, distinto, pero igual de cercano.
Y por supuesto, cada vez que puedo viajo a abrazarlos. Valoro muchísimo esos reencuentros. Me recuerdan quién soy y de dónde vengo.
¿Qué has aprendido de ti misma estando lejos de tu tierra y tus afectos más íntimos? ¿Ha despertado otro tipo de necesidad en ti este cambio de vida?
Sí, completamente. Estar lejos me ha llevado a buscar más profundidad y autenticidad. Me ha acercado a lo esencial. Últimamente he conectado con un deseo muy genuino de acompañar y compartir lo que he vivido.
La llegada de Mentes Expertas a Chile fue un punto de inflexión. Ser parte de sus embajadores me ilusionó profundamente porque conectó con ese lado mío que busca inspirar desde lo humano. Me hizo ver que podía entregar algo más allá del rol ejecutivo: como mentora, como voz, como persona que quiere ayudar a otras personas a confiar en sí mismas.
Me emocionó su mensaje y la posibilidad de contribuir a una comunidad que valora la actitud, la superación y el crecimiento personal. Me impulsó a mirar más hacia dentro, a atreverme a mostrar también ese lado sensible, más reflexivo, que durante años estuvo en segundo plano. Hoy estoy muy ilusionada con seguir aprendiendo más: me interesan temas como la inteligencia artificial, la creatividad, el bienestar y la sostenibilidad. Y, sobre todo, cómo eso puede impactar positivamente a otros
¿Hay momentos en que te has cuestionado tu decisión o sentido soledad? ¿Cómo lo has enfrentado?
Sí, claro. Ha habido momentos muy difíciles. Una de mis hijas enfrentó un problema de salud inesperado aquí en Chile, y fue durísimo. Estuvo muy complicada, y en ese momento Gildemeister me apoyó completamente: incluso trajeron a parte de mi familia para que pudiera acompañarme. Eso fue muy importante para mí.
A partir de esa experiencia, descubrí que me ayuda mucho conectarme con la naturaleza: caminar por la montaña, practicar yoga, y hacer cosas simples que me llenan. También escribir, contemplar, incluso cocinar. Regalarme pausas que antes no me permitía. Y viajar a España cada vez que puedo, para recargar las baterías del amor y la amistad.
EL ALMA DETRÁS DEL LIDERAZGO
Si tuvieras que definir en una frase qué ha significado este viaje en tu vida, ¿cuál sería?
En este viaje donde todo era nuevo, lo más valioso fue reencontrarme con lo que siempre estuvo en mí, esa sería.
“Llegué a un país donde todo era distinto: las estaciones al revés, las palabras con otro ritmo, las costumbres, los paisajes, incluso el cielo. En medio de tanto cambio externo, pensé que me estaba reinventando.”
Este viaje me regaló la oportunidad de mirarme desde otra perspectiva, de soltar lo que ya no era mío, y de abrazar, con más amor y firmeza, lo que sí lo es. Porque al final, cuando todo afuera se transforma, lo único que te sostiene es lo que llevas dentro.
¿Qué sueñas hoy a nivel profesional y personal?, ¿Te proyectas en otro ámbito en simultáneo?
Sueño con seguir liderando con propósito, acompañando el camino de la sostenibilidad y la electromovilidad.
Pero también sueño con desarrollar ese otro lado más humano, más emocional. Acompañar, inspirar, escribir. Crear espacios donde lo profesional y lo personal convivan sin contradicción. Donde se hable de bienestar.
Estoy empezando a trazar ese camino paralelo y siento que puede ser tan transformador como el otro.
¿Te ves volviendo a España en el corto o mediano plazo o te gustaría ir por la conquista de otros países?
“Estoy donde esté mi propósito. Hoy es aquí. Aquí me siento útil, necesaria, comprometida. Pero como dice la frase: “nunca digas nunca”.
que no se trata de controlar el destino, sino de seguir aquello que te hace vibrar. Y si mañana eso me lleva a otro país, lo miraré con la misma apertura con la que llegué a Chile.
¿Qué le dirías hoy a una mujer que está pensando en dar un gran salto profesional, pero siente miedo?
Que el miedo no es un obstáculo, es una señal de que estás saliendo de tu zona segura. Que no espere a estar “lista”, porque nunca se está del todo.
Que escuche su intuición, que se rodee de mujeres que la inspiren y pida ayuda cuando la necesite, y que sepa que dar el paso, aunque tiemble, la hará crecer.
Yo también he sentido miedo y, sin embargo, aquí estoy.
“Y que nunca se dejen de lado, cuídense y sean su propia mejor amiga. A veces con la vorágine de la vida nos dejamos para el final a nosotras y hay que cuidarse.”
Irene Gálvez no solo ha cruzado fronteras geográficas, también ha desafiado límites personales, culturales y profesionales con una valentía que inspira. Dejó su tierra, su familia y todo lo conocido para abrazar un proyecto nuevo, en un país lejano, con la convicción de que los grandes cambios solo suceden cuando nos atrevemos a salir de lo cómodo. Pero lo más admirable es que, en medio del vértigo del éxito, nunca perdió el centro. Se mantuvo fiel a su esencia, liderando con cercanía, con propósito y con una sensibilidad que hoy es urgente en el mundo empresarial.
Su forma de habitar el liderazgo, desde lo humano, lo auténtico y lo colaborativo, deja una huella mucho más profunda que los números o los reconocimientos. Es una invitación a hacer las cosas distinto. A confiar más en la intuición, en el poder de lo femenino, en la capacidad de sostener y avanzar al mismo tiempo.
No solo dirige una de las marcas más importantes del mundo automotriz, sino también dirige una nueva forma de hacer empresa, de inspirar equipos, de construir futuro. Por eso, no hay duda: Irene Gálvez es una mujer destinada a brillar, y su luz seguirá abriendo caminos para muchas otras que también se atrevan a soñar en grande, sin dejar de ser ellas mismas.
LO MÁS
ATRÉVETE
POR MARÍA BELÉN CERDA