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CIENCIA & SALUD
NUEVA TENDENCIA DE QUEMADORES DE GRASA
POR MARÍA BELÉN CERDA
17 de marzo de 2026
Durante años, los llamados “quemadores de grasa” han sido una de las mayores tentaciones para quienes buscan perder peso. A lo largo del tiempo, el mercado ha ofrecido una amplia variedad de opciones: desde suplementos naturales como el té verde, hasta métodos más recientes y controversiales que han ganado gran popularidad en redes sociales, como el uso del medicamento Ozempic, originalmente desarrollado para tratar la diabetes, pero que hoy también se asocia a la pérdida de peso.
Sin embargo, todos poseen contraindicaciones, ya que muchos de estos suplementos se basaban en estimulantes que aceleran el metabolismo de forma artificial, aumentando el ritmo cardíaco o la temperatura corporal para intentar favorecer la quema de calorías. Hoy, ese enfoque comienza a quedar atrás.
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La nueva tendencia apunta a un concepto distinto: en lugar de forzar al organismo, busca optimizar cómo el cuerpo utiliza la grasa. En este escenario aparecen los péptidos y compuestos metabólicos, sustancias que actúan a nivel hormonal, mitocondrial y enzimático, ayudando a regular procesos metabólicos clave.
Entre los compuestos que han comenzado a llamar la atención en el ámbito científico y biomédico se encuentran retatrutida, 5-amino-1MQ, MOTS-C, SLU-PP-332 y tesamorelina. A diferencia de los quemadores de grasa convencionales, estos compuestos no buscan simplemente “quemar” tejido adiposo, sino reprogramar el metabolismo para mejorar la utilización de la grasa como fuente de energía.
UNA PROMESA QUE NO SE HA APROBADO:
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La investigación sobre estos compuestos sigue en desarrollo. Algunos estudios preliminares sugieren que podrían ofrecer mayor eficacia y un perfil de seguridad potencialmente más favorable que los estimulantes clásicos, especialmente cuando se utilizan bajo supervisión médica.
No obstante, es importante considerar que, aunque en redes sociales suelen presentarse como una nueva generación de “reguladores metabólicos”, la mayoría de estos compuestos aún no cuenta con aprobación sanitaria para la pérdida de peso. Su uso fuera de ensayos clínicos puede implicar riesgos asociados a la falta de control de calidad, dosificación incierta y ausencia de evidencia sólida sobre su seguridad a largo plazo.
Frente a este escenario, especialistas coinciden en que la estrategia más segura y efectiva para la salud sigue siendo adoptar hábitos sostenibles: mantener un déficit calórico moderado, priorizar una alimentación equilibrada y nutritiva, realizar actividad física de forma regular y asegurar una adecuada hidratación diaria. Estas prácticas, respaldadas por evidencia científica, continúan siendo la base más confiable para un manejo saludable del peso y del metabolismo.
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