Zara Larsson

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¿SE ACABÓ LA ERA DEL CLEAN LOOK?

POR EQUIPO ATRÉVETE WOMAN

04 de junio de 2026

Durante los últimos años fue imposible escapar de él. Piel luminosa, cejas perfectamente peinadas, labios apenas teñidos, sombras casi invisibles y una apariencia cuidadosamente diseñada para parecer natural. El llamado clean look no sólo dominó TikTok, Instagram y las alfombras rojas; también se convirtió en la estética de toda una generación.

Pero en la moda, como en la belleza, nada dura para siempre. Y todo indica que el reinado del maquillaje minimalista podría estar acercándose a su punto de saturación.

Porque cuando una tendencia alcanza su máximo nivel de popularidad, suele ocurrir algo predecible: quienes marcan el rumbo de la industria comienzan a buscar algo distinto. Las señales están por todas partes. Basta con observar las pasarelas de las últimas temporadas para notar un cambio de energía. Después de años dominados por los tonos neutros, los básicos silenciosos y la estética del lujo discreto, las colecciones comenzaron a llenarse de colores vibrantes, estampados, texturas y propuestas mucho más expresivas. Si la moda está recuperando el gusto por llamar la atención, era cuestión de tiempo para que el maquillaje hiciera lo mismo.

Hailey Bieber

El clean look surgió en un contexto muy específico. Después de los maquillajes ultra contorneados de la década pasada y del exceso visual de las redes sociales, la idea de una belleza más simple se sintió refrescante. La piel pasó a ser protagonista, las bases se volvieron más ligeras y el maquillaje comenzó a enfocarse en resaltar rasgos en lugar de transformarlos.

Kylie Jenner

Sin embargo, con el tiempo apareció una contradicción. La estética que prometía naturalidad terminó convirtiéndose en una fórmula extremadamente codificada. La piel debía verse perfecta, pero sin parecer maquillada. El brillo tenía que ser estratégico. Las cejas debían lucir despeinadas, aunque claramente no lo estaban. El resultado era un look que se presentaba como effortless, pero que muchas veces requería una rutina de skincare extensa, múltiples productos y una inversión considerable.

Lo que alguna vez se sintió novedoso empezó a parecer repetitivo.Y cuando una tendencia se vuelve demasiado uniforme, la industria busca nuevas formas de diferenciarse.

Zara Larsson

Por eso no sorprende que algunas de las figuras más influyentes del momento estén comenzando a alejarse de la estética minimalista. La cantante y actriz Zara Larsson es un buen ejemplo. En sus apariciones recientes ha apostado por sombras intensas, delineados marcados, acabados brillantes y propuestas mucho más teatrales que las asociadas al clean look. No se trata necesariamente de regresar a los excesos de los años 2010, sino de recuperar algo que parecía haberse perdido: la diversión.

Porque durante años el maquillaje estuvo ligado a la idea de transformación, creatividad y juego. Era una herramienta para experimentar con identidades, colores y estados de ánimo. El clean look, en cambio, puso el foco en una única versión de belleza: fresca, impecable y aparentemente natural.

Saint Laurent. Foto: @patstingz

Las semanas de la moda han dado algunas pistas. Sombras en tonos eléctricos, delineados gráficos, pestañas protagonistas, labios definidos y pieles con coberturas más trabajadas comenzaron a aparecer nuevamente en las propuestas de maquillaje de las grandes casas de moda. No es casualidad. Cuando las tendencias llegan a un punto máximo de adopción, la vanguardia suele moverse en dirección opuesta.

Y la oposición al minimalismo suele ser el maximalismo. Lo interesante es que este posible cambio no necesariamente implica abandonar por completo la estética limpia que dominó los últimos años. Más bien parece tratarse de una evolución. La piel saludable sigue siendo importante, pero ya no tiene que ser el único foco de atención. El maquillaje vuelve a reclamar espacio como elemento creativo.

Foto: Vogue Runway

Aunque hay que ser conscientes que en la historia de la moda, las tendencias rara vez desaparecen de golpe. Más bien se desgastan lentamente hasta que una nueva idea comienza a capturar la imaginación colectiva. Probablemente el clean look no desaparezca por completo; después de todo, su influencia fue demasiado grande. Pero sí podría dejar de ocupar el lugar dominante que tuvo durante la primera mitad de esta década.

La industria de la belleza parece estar entrando en una nueva etapa. Una donde las sombras vuelven a tener protagonismo, donde los delineados recuperan dramatismo y donde el color deja de ser un detalle para convertirse en una declaración.

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